Foros DeCeMuLaDoReS

Retroceder   Foros DeCeMuLaDoReS > Varios > Biblioteca

Biblioteca ¿Quieres comentar algun libro, poesia, novela, etc o publicar la tuya? Pues este es el lugar correcto

Respuesta
 
LinkBack Herramientas
  #1 (permalink)  
Antiguo 01-Jan-2012, 04:22
Avatar de LonelyWolf
LonelyWolf está en el buen camino
Moonlight Hunter
 
Fecha de Ingreso: 08-August-2008
Ubicación: Donde quiera que esté la luna...
Mensajes: 650
Posts agradecidos: 453
Agradecido 240 veces en 138 posts
Enviar un mensaje por MSN a LonelyWolf Enviar un mensaje por Skype™ a LonelyWolf
Predeterminado Mesías contemporáneo (cuento)

Hace demasiado tiempo que no posteaba en la Biblioteca de DC, pero he regresado luego de mi desaparición de esta sección.

Esta es una historia con la que obtuve el tercer puesto en un concurso literario, pero en su versión sin correcciones, debido a que perdí el que estaba completamente terminado. Puede contener errores porque no tuve ganas de remendarlos. Realmente no me gusta el resultado, pero si alguien se toma la molestia de leerlo, espero que me brinde su opinión.

--------------------------------------------

Mesías contemporáneo



La sala de exposiciones en donde se revelaría aquel inimaginable y magnífico invento se encontraba perfectamente iluminada y preparada para la ocasión. En el centro del recinto se hallaba el escenario y, sobre esta plataforma, había un enorme objeto cubierto por una lona carmesí que lo hacía parecer de mayores proporciones aún. Científicos reconocidos de todo el mundo se encontraban allí, pues el momento lo ameritaba. El murmullo general era continuo y el alborozo crecía paulatinamente mientras que se realizaban los preparativos finales. Todos aguardaban expectantes aquel instante en que dicho artefacto revolucionario fuera revelado.

Finalmente, un hombre refinadamente vestido y con un semblante denotaba profunda seriedad, hizo su aparición en el escenario del amplio y majestuoso salón. Todos se dirigieron inmediatamente a sus asientos, ya no deseaban esperar para poder deleitarse con tan prometedora creación.
Cuando todos estuvieron sentados en su sitio, el interlocutor comenzó con su discurso. Primero habló de diversos métodos matemáticos y propiedades físicas que le permitieron llevar a cabo su invención, evitando en todo momento mencionar detalles respecto a su uso o finalidad. Luego se dedicó a agradecer a todo colaborador que ayudó para que dicha obra de ingeniería avanzada fuera realizada con éxito. Por último, después de repetitivos preámbulos y conclusiones, procedió a presentar el fruto de su labor. Los aplausos acompañaron sus palabras en todo momento, ya que era un hombre con un dialecto altamente convincente y una capacidad nata para exponer sus ideales.

El ilustre personaje quitó la pesada manta que ocultaba al enigmático instrumento y súbitamente el silencio dominó a los presentes. Todos estaban atónitos frente a lo que se alzaba ante sus ojos. Era una máquina de acero de gran tamaño, compuesta por distintos dispositivos y engranajes que, al parecer, estaban diseñados para trabajar entre sí y generar su propia energía mientras que cumplían con sus funciones y se accionaban otros tipos de mecanismos. Ese extraño artilugio tecnológico poseía una puerta, pequeña en relación a sus exageradas dimensiones, que permitía ingresar dentro del mismo. Su apariencia distaba en demasía respecto a los aparatos de la actualidad, no se asemejaba remotamente a lo que los espectadores habían imaginado y la opción de atravesar esa única entrada no gustaba a ninguna de las brillantes mentes que se habían reunido allí.

Ante la decepción y el temor al posible fracaso, el inventor elevó su voz y pidió que lo escucharan atentamente. Con un tono pausado y tranquilo, enunció lo siguiente: “Lo que ustedes pueden ver hoy, caballeros, es el mayor evento científico que le ha sucedido a la humanidad. No se limiten a juzgar mi invención meramente por su aspecto, porque les aseguro que constituye una maravilla jamás pensada.”

Esta afirmación únicamente inició un intenso debate entre los que estaban allí. Muchas incógnitas e incertidumbres surgieron y el tumulto ascendió nuevamente. Nadie en dicha asamblea podía concebir que aquella persona de pie frente a ellos pudiera sostener con tal osadía que ese armatoste perturbador era, en efecto, el más importante acontecimiento intelectual de la historia.

El ahora criticado individuo esbozó una sonrisa al percatarse de la reacción que había provocado y posteriormente solicitó silencio para proseguir con sus controvertidas declaraciones: “Mi fantástica creación otorgará la posibilidad, mis estimados colegas, de comenzar un viaje que muchos han emprendido con anterioridad pero jamás por este medio artificial. Una travesía hacia lo desconocido, un recorrido del que nadie ha vuelto anteriormente. Sí, compañeros, es exactamente lo que sus agraciadas mentes están pensando en este instante. Esta máquina es capaz de atravesar el umbral de la muerte y transportar a un ser humano al más allá.”

Inmediatamente después de este segundo alegato, surgieron incontables réplicas de contradicción. Algunos se dedicaron a reír, burlándose de él despectivamente. Otros no podían escapar de su asombro y su estupefacción, la idea les parecía absurda y cautivadora a la vez. El resto simplemente decidió esperar a que continuara con su diálogo, permaneciendo indiferentes hasta que se presentara alguna evidencia que comprobara la veracidad de sus palabras.

El anfitrión, exaltado e indignado por no obtener la respuesta deseada por parte de sus compañeros, siguió con su conferencia: “¿Acaso no les tienta la idea de conocer el otro mundo, la otra vida? Ahora podrán hacerlo y, aún mejor, estarán aptos de regresar de allí porque no necesitarán morir para lograrlo. ¿No les genera curiosidad e incertidumbre conocer lo que se encuentra allí? ¡Esto trascenderá a la historia y expandirá los límites de la comprensión y la sabiduría humana!”

La concurrencia, cansada y fastidiada de esperar, exigió una demostración del funcionamiento de la máquina. El dueño de la invención accedió y solicitó un voluntario para dicha comprobación. La duda invadió el aposento y los presentes titubearon. Ninguno se atrevía a cruzar aquella siniestra puerta que los invitaba a lo desconocido y les quitaba todo vestigio de certeza. Lo cierto era que generaba una inimaginable sensación de inquietud y desasosiego. La impaciencia aumentaba, pero el temor lo hacía de igual manera y nadie era capaz de vencer a su cobardía. Parecía que no podrían acreditarse las declaraciones del inventor. No obstante, luego de una profunda reflexión, un científico de renombre, gran fama y ,fundamentalmente, avanzada edad, decidió ser el primero en verificar si aquel armatoste podía realmente cumplir con las expectativas pautadas. El sabio anciano declaró que ya no tenía nada que perder y que por eso no requería ninguna garantía de poder regresar, que confiaba en la buena fe de quien lo había ideado todo y que lo hacía exclusivamente para incrementar el conocimiento del ser humano. Todos acordaron por unanimidad que sería recordado como un héroe para la ciencia a través de la historia.

Fue así que el octogenario ingresó dentro de la monstruosa construcción metálica, no sin antes vacilar respecto a su elección. El creador realizó las operaciones necesarias para activar el sistema y dio comienzo al proceso de traslado. Los engranajes y dispositivos que componían el aparato comenzaron a moverse, a la vez que producían un ruido ensordecedor e intolerable. El rostro de los integrantes del auditorio manifestaba absoluto nerviosismo y, tal vez, miedo por el destino del valiente voluntario. El silbido proveniente de aquella invención era infernal y aturdía los oídos de todo el que lo escuchaba, realmente se asemejaba a un método de tortura que parecía aumentar su intensidad. Inesperadamente, la máquina emitió un intenso resplandor y todo sonido cesó. Los invitados estuvieron felices de poder disfrutar de la relativa armonía y, luego de recuperarse de tan tremenda jaqueca, fijaron nuevamente la vista en el aparato.

El autor abrió la puerta de su atemorizante creación y, frente a la evidente admiración de todos los testigos, pudieron comprobar que el hombre ya no se encontraba dentro. Los escépticos habituales se acercaron para ver si no se trataba de algún truco, pero ciertamente no era así. El anciano se había desvanecido por completo, sin haber dejado ningún tipo de rastro o pista. Se había esfumado como si nunca hubiera estado allí, como si fuera un efímero recuerdo.

Tan pronto como el público se recobró de su fascinación, un raudal de aplausos y halagos invadió la habitación, superando aún el ruido estridente experimentado momentos atrás. Muchos subieron a estrechar la mano del inventor y le aseguraron que ganaría grandes premios por su trabajo. La algarabía general era sumamente contagiosa, casi parecía histeria colectiva. Todos estaban pasmados y atónitos, no podían creer lo que habían presenciado. El responsable de la máquina se limitaba a sonreír, repleto de satisfacción, y a devolver los saludos y cumplidos.

La idea de viajar al más allá se había convertido, sin duda, en una alternativa tentadora para aquellas mentes cansadas de pensar y reflexionar. Toda sus vidas habían sido consagradas a la ciencia y al incremento de su discernimiento, y ahora, súbitamente, sentían el deseo y la curiosidad irrefrenables de ver por ellos mismos cómo era realmente uno de los mayores misterios de la humanidad desde que existía el uso de razón. Deseaban revelar ante sus ojos lo que había permanecido oculto durante siglos. Presas del entusiasmo, la mayoría de ellos decidieron probar el invento por sí mismos y el proceso se repitió innumerables veces, hasta que finalmente unos pocos quedaron allí. Esos cerebros curiosos siguieron sus impulsos e iniciaron la travesía hacia lo inexplorado, uno tras otro, cegados por su afán de conocimiento.

Los que no cruzaron esa línea, ese límite entre lo humano y lo divino, aguardaron su regreso pero lo cierto es que ninguno regresó. Los días transcurrieron sin que volvieran a manifestarse.
Fue entonces que varias hipótesis nacieron: Los más creyentes y devotos concluyeron que la estadía en el Edén debía ser tan placentera que no sintieron deseos de volver de allí. Los amantes de las conspiraciones afirmaron que todo había sido una gran actuación colectiva y una estafa a nivel mundial ideada por manipuladores políticos. Finalmente, los más extremistas, llegaron a pensar que la máquina era en realidad un potente incinerador y que todos habían sido transportados, efectivamente y de forma absolutamente literal, al otro mundo sin posibilidad fehaciente de retorno.

No obstante, no hubo forma de cerciorarse de que alguna de estas teorías fuera cierta, era imposible demostrarlo y por lo tanto no se desacreditó al responsable por su invención, que ya había acumulado diferentes títulos honoríficos. El principal acusado, el inventor, no emitió comentarios ni declaraciones al respecto. Simplemente se limitó a asegurar que ellos habían viajado al lugar que deseaban. Tampoco se lo juzgó, debido a que todos habían ingresado sin ser obligados, por voluntad propia y total consentimiento, no existía verdadera evidencia y los testigos no podían crear una declaración factible o creíble de lo que habían presenciado.

La funesta máquina fue conservada en un museo para la posteridad y, debido a que nadie conocía su funcionamiento, ya no se realizó ningún viaje a través de ella. Día a día es visitada por personas de todo el mundo y familiares de los científicos desaparecidos, con la esperanza de que milagrosamente vuelvan.
El autor de dichos sucesos falleció algunos años después y los planos de su creación jamás fueron hallados. Nunca se pudo construir una nueva réplica del aparato o utilizar otra vez el original.

Él había prometido el acceso al paraíso y muchos creyeron en su oferta de redención. Múltiples seres humanos lo siguieron ciegamente sin precaución. Ninguna persona podrá verificar la realidad detrás de sus afirmaciones, sólo Dios conoce la verdad. Por eso siempre será, sin dudas, un Mesías contemporáneo.

--------------------------------------------

Es bastante largo, lo sé. Quizás noten un cambio en mi estilo (si es que leyeron algo mío anteriormente). Buscaba crear algo diferente y creo que lo he logrado.

Muchas gracias por leer y saludos,
LonelyWolf
__________________
La luna se esconde tras su velo de estrellas, evasiva y distante, y sin embargo tan bella.
Responder Citando
Los siguientes usuarios agradecieron a LonelyWolf este mensaje:
Rarru (02-Jan-2012)
  #2 (permalink)  
Antiguo 03-Jan-2012, 01:32
Avatar de jeanpx10
jeanpx10 no se puede cailificar en este momento
DC Avanzado
 
Fecha de Ingreso: 04-August-2007
Ubicación: Invernalia
Mensajes: 110
Posts agradecidos: 8
Agradecido 24 veces en 24 posts
Predeterminado Respuesta: Mesías contemporáneo (cuento)

Ciertamente, un relatillo que hace a uno cuestionarse que haría en una situación así. Me gustó bastante
Responder Citando
Los siguientes usuarios agradecieron a jeanpx10 este mensaje:
LonelyWolf (04-Jan-2012)
Respuesta


(0 miembros y 1 visitantes)
 
Herramientas

Normas de Publicación
No puedes crear nuevos temas
No puedes responder mensajes
No puedes subir archivos adjuntos
No puedes editar tus mensajes

Los Códigos BB están Activado
Las Caritas están Activado
[IMG] está Activado
El Código HTML está Desactivado
Trackbacks are Activado
Pingbacks are Activado
Refbacks are Activado

Ir al Foro

Temas Similares
Tema Autor Foro Respuestas Último mensaje
[Pelicula] un cuento de navidad: la pelicula (2001) locuas Reviews (Cine y TV) 1 24-Dec-2009 19:00
MI PROPIA CREACIÓN -> Éste no es un típico cuento de hadas. FirenzeWarweik Biblioteca 8 10-Dec-2008 05:48
Mi cuento (humor) birgador Biblioteca 5 29-Oct-2008 16:27
Un cuento casero Alstor Biblioteca 7 08-Jul-2008 09:15
Tus videoclips favoritos superpunky900 Música 6 10-Apr-2008 21:16


Torneo DC 2012
Torneo DC 2012

La franja horaria es GMT +1. Ahora son las 02:29.


Desarrollado por: vBulletin® Versión 3.8.2
Derechos de Autor ©2000 - 2012, Jelsoft Enterprises Ltd.
Traducido por mcloud de vBhispano.com
 

Content Relevant URLs by vBSEO 3.2.0