Bueno, como siempre, anoche tuve uno de esos momentos en que necesitaba escribir una de esas historias un tanto más simples y cortas. Y es por ello que hoy les vengo con esta mini-historia (que todavia no esta terminada, pero que constará como mucho de tres a cinco capitulos), sobre algo simple y normal...
En fin, espero que les guste, y si puedo algun día le hare una minima ilustración, para que pueda tener un titulo un poco más vivaz....
Gracias gente y suerte .
OBSERVANDO EL CIELO
Spoiler para NUBE 1::
Observando el cielo
Los humanos somos una raza extraña realmente. Una vez pude comprobar una teoría que se encontraba en mi mente desde hacía mucho tiempo. Se dice que si hasta el humano más correcto es tentado lo suficiente, puede ser corrompido hasta su propia perdición. No recuerdo quien fue el autor de esto, pero estaba completamente en lo cierto. Mi pasado fue incierto, mi futuro aún más. Pero, hoy ya no quiero pensar en eso. Estoy recostado mirando aquello que anhelo, pero que no podre tener. Sin embargo, hoy soy feliz. Y no importa lo que digan, la tentación solo es una ilusión, cuando uno ve al cielo…
Nube 1: “Más allá de lo que realmente uno ve…”
Creo que siempre que uno intenta de comenzar un relato, intenta que la otra persona escuche lo que realmente se dice. Pero, creo que uno no puede unir los tramos de una historia, si no conoce el nombre primero de los implicados en ella. Como esta historia es propia, debería de comenzar presentándome como es debido cuando alguien conoce a un extraño.
Me llamo David Loman.
Era un simple pintor en una ciudad pequeña de Luhiando. Una aldea pequeña, desde el punto de vista de los habitantes. Realmente éramos más una colonia que una ciudad. Era un hombre alto para lo normal de mi aldea, por eso es que me llevaban el “Pequeño grandulón”. Éramos pocos habitantes, y cada uno de nosotros nos conocíamos bastante bien.
La vida era pacífica y mi trabajo era simple. Casi siempre eran simples pinturas en lienzos, los cuales eran encargados por grandes acaudalados de otras ciudades. Mis artes no eran muy atractivas realmente. Pero, por alguna razón, eran bastante conocidas por ser algo extrañas. Dado al hecho de cómo era mi forma de dibujar cada pintura. Mi “modus operandi” era simple, y a la vez no tanto. Verán, la realidad es que yo tenía una sola condición en el momento que se me hacía un encargo, el comprador de la pintura debía de ser la persona que quería ser retratada. No obstante, mi pintura no era tan simple. La verdad, es que yo nunca pintaba lo que realmente se encontraba frente a mí, sino su “verdadero ser”. Es por ello que mis pinturas eran tan conocidas, aun cuando eran bastantes simples…
Pero, mi vida no siempre fue así, no hasta unos 5 años atrás.
Mi vocación anterior, había sido otra. A mis 24 años de edad, yo solo era la un simple herrero. Muy pocos conocían realmente muchos trabajos viables en esta aldea, pero como la época era la justa, y la necesidad tanto de herraduras para los caballos, como de armaduras para los soldados eran más que predispuestas y bien vistas, había decidido seguir con esta pequeña manufactura, y conseguir vivir una vida fuera de los problemas monetarios. Mi trabajo en esa época había producido que me encontrara menos preocupado por mi aspecto fisico, y es por ello que tenia una barba tupida y abundante de un color marrón oscuro.
Una simple noche de tormenta, una persona toco a la puerta de mi casa. Era una pequeña señora cubierta por una túnica de color verde oliva y un bolso de cuero en su hombro derecho. La tormenta no era de gran azote ni tampoco muy caudalosa, pero la lluvia si era un tanto molesta por el invierno ya cercano. Por su complexión y su forma de moverse, note que ella no era de estos parajes. Pero, su túnica, demostraba que era una persona de buen pasar, debido a los pequeños flecos dorados en sus bordes. Esta pequeña figura, levanto la mirada con unos brillosos ojos azules y comenzó a hablar...
-Discúlpeme señor – dijo con un tono dulce, y a la vez un tanto entrecortado debido al frio – ¿Sé que mi petición es un tanto imprudente, pero podría esta humilde mujer pedirle el favor de permitirle una estadía en su herrería debido a la tormenta? Puedo pagarle unas cinco monedas de oro, si es que se me permite… - dijo, mirándome a los ojos, como un pequeño perro confundido…
-Señora, no me podría considerar un verdadero hombre, si permitiera que una persona invitada en nuestra pequeña aldea tuviera que dormir en una herrería. Y mucho menos podría tomar dinero de una persona que se encuentra en un momento de infortunio, y sin un refugio con el cual cobijarse. Por favor, entre en mi humilde morada. Descanse por esta noche y mañana podrá retomar su camino, cualquiera que sea.
No preguntaré sobre su vida, solo sé que en este momento necesita de algo que no puede negarle nadie.
Mi padre una vez me dijo, que si alguna vez le negaba a una persona cobijo cuando estuviera en una situación de necesidad, no me consideraría su verdadero hijo.
Él es un buen padre, y aun un mejor hombre. Siempre repetía lo mismo para que yo nunca me perdiera eso que el quizo dejar como su enseñanza a este mundo. “Hijo, en este mundo existen dos tipos de hombres. Aquellos que lo son y aquellos que quiere serlo. Tu tienes que aprender, para que no necesites serlo…sino que lo seas”
La mujer agradeció con una reverencia y entro en mi hogar. Tome su túnica, y su gran y pesado bolso de cuero. Al revelar su rostro vi una hermosura aun mayor de lo que esperaba. Su cabello rubio y sus ojos azules, podrían haber deslumbrado hasta a el hombre menos interesado. Su vestido azul con bolados y pequeños burletes dorados, acompañaban a esta pequeña dama de manera tal, que las palabras no podrían expresarlo.
-Disculpeme señor, pero creo que es necesaria una pequeña introducción. Mi nombre es Olivia Derigar. Y me encuentro…
Interrumpí su explicación, levantando el dedo índice…
-No es momento de explicaciones sobre sus problemas. Primero, siéntese frente a la fogata que se encuentra en la otra habitación. Ahí dos sillas y un pequeño caldero al fuego. Mi guisado estaba casi listo, antes de que usted llamara a mi puerta. Así que, si lo prefiere, podemos cenar mientras me cuenta sus problemas. Sera mejor para usted contármelo una vez que haya retomado el calor y el abrigo de un hogar. ¿No es así?
La mujer volvió a reverenciarse ante mí y continúo hacia el otro cuarto. Mi casa consistía de tres áreas. La entrada, un pequeño salón en donde tenía mi chimenea, una mesa y tres sillas para poder disfrutar de mis comidas y mi habitación, con una cama de madera y un colchón de plumas de ganso. No era una vida lujosa, pero era digna de vivirse.
Al entrar en el salón, ella noto lo rustico de mi hogar. Las paredes eran de piedra. La chimenea también, en la cual se encontraba el susodicho caldero que me permitía cocinar.
Esta mujer se sentó cerca de la fogata, pero sin la necesidad de una silla sino que se recostó en el suelo de madera.
-Me encanta su hogar, es acogedor y a la vez humilde. No tanto a lo que estoy acostumbrada – dijo, mirando hacia todos los alrededores – Me gusta. Me hace recordar a mis viejos tiempos…
-Sí, es humilde y acogedora, por el hecho de que fue construida por mí y muchos de mis amigos. Cada quien aporto a cambio de mis servicios, una parte de ella. El suelo donde se encuentra sentada al igual que las sillas, fueron canjes por varias herramientas para los leñadores y carpinteros. Es una aldea pequeña, y todos nos cuidamos unos a otros. Pero, por favor – dije, mientras arrimaba la silla invitándola a sentarse – no se recueste en el suelo…no es bueno para su salud…
-Le agradezco – dijo, mientras se levantaba del suelo, y se sentaba en la silla –Lo que sucede, es que en mi hogar el suelo es frío y poco acogedor.
-Pues no será un palacio, pero es donde puedo disfrutar de mi vida…
Su sonrisa podría haber petrificado hasta al hombre más recto. Su hermosura y su forma de manejarse, eran casi los de una princesa y una plebeya. Cada momento, uno dudaría cual de ambas era…
Serví la comida en la mesa, y note que ella la devoraba de manera feroz. Pero luego disculpaba su impertinencia limpiándose la boca de manera refinada. Como ya dije, era un caso extraño pero divertido…
-Disculpeme mi imprudencia, lo que sucede es que llevo unos 2 días sin probar alimento. Creo que cualquiera perdería la compostura si le sucediera esto… - dijo, mientras giraba la cuchara sobre el guisado.
-¿Dos días? ¿Y aun así prefería solo simplemente dormir en mi herrería? – Dije con un tono de cierta sorpresa – Disculpe que se lo diga señora, pero no me parece correcto que una mujer como usted a su edad sufra de esa penurias…
-¡OYE! ¡Solo tengo 27 años de edad! ¡Y no soy SEÑORA, sino SEÑORITA! - su rostro fue de casi una furia que no cualquiera podría contener...
-Disculpe mi impertinencia, no sabía de su realidad. Bueno, la verdad es que yo también tengo el mismo problema. Mucha gente me considera mucho mayor de lo que realmente soy…
-Tengo 24 años de edad… -dije, con un tono un tanto despreocupado.
-¡Vaya! ¡Quién lo diría! Tu forma de ser aparenta unos 40 – dijo, con una sonrisa en su rostro.
-¿Ahora entiendes a lo que me refiero?
-Ja, soy mayor que tú, así que aun así tienes que tratarme con respeto.
-En todo caso, creo que no me he presentado como es debido. Y es extraño, siempre soy el primero en darme a conocer en una conversación. Mi nombre es David. David Loman…
-Oye, un momento, ¿Tu eres David Loman?
-Sí, ese es mi nombre. ¿Por qué? ¿Hay algún problema con ello?
-No, lo que sucede es que debía de entregar una carta para un tal Loman, de otro Loman…
-¡Ahh! ¿Entonces tu eres una “emisora” de otro pueblo? – dije, con un cierto tono de curiosidad…
-Sí, es así. Oye, ¿Qué sucedió con tu forma de hablar? ¿Acaso no era más educado hasta hace unos momentos? – dijo, mientras se levantó y caminaba en dirección de la entrada, para buscar en su bolso.
-Discúlpame. Pero ahora que sé que no me llevas tanta edad, no me parecía correcto seguir tratándote de la misma manera. Además, tú me dijiste que no eras “señora”, sino “señorita”. Por lo tanto, mi respetuosa forma de hablar fue cambiada por mi forma de hablar normal…¿O prefieres la otra forma más respetuosa?
-La verdad – dijo mientras sacaba una carta con un sello negro de su bolso – es que prefiero esta forma. Es más cálida que la otra. En la respetuosa se notaba una cierta distancia… - se acercó a mí, y me entrego la carta en mi mano…
-Eso es por las enseñanzas de mi padre. ¡Ah! ¡Y quién lo diría, la carta es de él! Veamos con que se encuentra en este momento mi padre…
Mientras leía las noticias de mi padre…vi algo que quizás no quería ver. O que quizás no debería de haberlo sabido nunca. Pero, mi padre era así. Misterioso y bastante sabio…y si él lo vio así, debía de cumplirlo.
“Querido Hijo:
Si te encuentras leyendo esto, te pido que no lo leas en voz alta.
Tengo una petición para ti. En estos momentos, la chica que tienes a tu lado tiene una historia que contarte y quiero que la escuches. Por favor, escúchala con atención. Esa chica es más hermosa de lo que tú crees, pero tiene un pasado muy doloroso. Si eres realmente un hombre para cuando te llego esta carta, seguramente la abras dejado entrar en tu morada. Ningún hombre deja que una persona que lleva un recado, se vaya con las manos vacías ¿Recuerdas?
Por eso, querido hijo, quiero que escuches su relato de comienzo a fin. Te diré que es lo que tienes que preguntarle para que ella te conteste…pero, por favor gana un poco de su confianza antes. Solo te pido una última cosa, hagas lo que hagas, no olvides que si eres un verdadero hombre podrás darle una solución a sus problemas...
La pregunta es simple, pero dicha en un mal contexto puede producirte muchos problemas. Por ello, piensa bien el momento en hacerla…
“¿Cuándo te fuiste de tu hogar, eras feliz?”
Espero que esta carta te haya llegado sin muchos problemas, y que te encuentres bien. Confió en ti, hijo. Y sé que me harás sentir orgulloso, con cualquier destino que tomes…
Atte. Gabriel Loman. Papá.”
Fue muy difícil ocultar mi sorpresa mientras leía la carta. Ella, como un pequeño ratón, buscaba un indicio de mi parte con lo escrito en la carta entregada. La lluvia afuera no dejaba de azotar. Y los relámpagos eran cada vez más fuertes y cercanos…
-Discúlpame que te lo diga, pero tengo que pedirte un favor – dijo la pequeña señorita – Quisiera pedirte si es que no me dejas dormir en este suelo de madera en lugar de tu cama ¿Podría ser eso posible?
Retome mi compostura, bebí el poco vino que había quedado en mi vaso para remojar mis labios, y cerré la carta.
-¿Y qué te hace pensar que te ofrecería mi cama? – dije, con una mueca de burla.
-Eres un hombre de palabra. Y al decirme que entrara en su “humilde morada”, una mujer notaria que como gran favor hospitalario cualquier hombre cumpliría con la promesa de un buen “Descanso”. Por lo tanto, ofreciéndome su único medio de hacerlo, su propia cama. No obstante, tengo un problema con las camas. No me siento cómoda con ellas. Su "comodidad" me molesta…
Mientras decía esto, apretaba ambos brazos uno contra otro, como si algo la aquejara. Quizás todavía no era un buen momento para cumplir con el recado de mi padre. Así que lo deje como un simple hecho del momento, y mostré una sonrisa de misericordia y comprensión…
-De acuerdo. Pero al menos permítame ofrecerle unas cobijas para que pueda mantener el calor por la noche. Parece que la tormenta seguirá toda la noche, y quizás mañana también. Así que, si su descanso se logra a través de estar recostado en la madera, que así sea… -dije, mientras hacia una reverencia…
-¿Por qué volviste a hablar como un hombre mayor y respetuoso? Te dije que demostraba cierta distancia…eso no me gusta, de hecho, me parece un tanto molesto.
-Discúlpame si es así. No quise ser irrespetuoso. Me pareció que tu petición fue tan humilde y cariñosa, que responderte de esta manera sonaría muy poco amigable… -dije, mientras me rascaba la barba.
Su risa fue bastante fuerte y a la vez contagiosa. Era hermosa.
-¡JAJAJA! Perdóname a mí. Creo que tanto tiempo tratando con gente irrespetuosa y que no me trata como una mujer, me hace olvidarme que realmente lo soy. Siempre soy la “emisora”, “la que entrega cartas”. Ya hasta había olvidado el calor de un amigo que piensa primero en mí, antes que en uno mismo…
-¿Ya me consideras un amigo? – Dije, con un cierto tono de sorpresa - ¿Hace apenas unas horas que me conoces, y ya me consideras tu amigo?
-“Un amigo de verdad, te quiere en las buenas y en las malas”. Tú compartiste tu hogar, tu comida y hasta tu propia calidez de camaradería. Si, puedo considerarte un amigo, porque me has demostrado en unas horas, lo que muy pocos me han demostrado en tantos años…
Como si fuera algo extraño, lagrimas comenzaron a caer de sus ojos…
-¡OYE! ¿Te encuentras bien? ¿Te sucede algo? – dije, mientras me acercaba a ella, para ver si estaba bien.
-Sí, discúlpame – dijo, mientras secaba sus lágrimas con sus manos – solo recordaba algo. Pero, no es tu problema. Nuevamente, agradezco tu hospitalidad y espero que puedas tener una buena noche. Ahora, si no es mucho pedir, quisiera descansar. Llevo un día y medio caminando casi sin descanso, y quisiera poder recostarme…
-Si, por favor. Permíteme que te busque algunas cobijas… - dije, mientras entraba a mi habitación, y tomaba dos cobijas de lana, y se las daba en la mano - Espero que tengas una buena noche...
-Gracias. Te deseo lo mismo… -dijo, sonriéndome con una sonrisa tan pacífica y feliz, que me llego hasta el corazón…
STORM STILL HITTING
Spoiler para NUBE 2::
Nube 2: “Los relámpagos y los truenos de una vida tormentosa…”
La tormenta afuera cada vez era más fuerte. Ya los sonidos de un afuera extraño no parecían acabarse. De todos modos, mi hogar estaba bien construido y el agua no se filtraba por sus paredes, pero si un poco el viento. No obstante, el cálido y reconfortante fulgor dado por las brasas de mi chimenea, mantenían el hogar lo suficientemente agradable como para no preocuparme por el frío.
Todavía no podía quitarme de mi mente esa imagen, de aquella dama estando recostada en el suelo. Podía comprender que había sido su propia decisión. Sin embargo, mi propio ser no me permitía dormir tranquilamente. Sentía que debía de mantener esa hospitalidad que mi padre me había inculcado…
De todos modos, la carta de mi padre, era la que realmente no me permitía dormir. Esa carta demostraba que mi padre ya conocía a esta mujer y que, por alguna razón, yo debía de hacer algo por ella. Lo que no sabía era que, ni el por qué. Quizás mi padre había visto algo que yo no reconocía dentro de ella.
“¿Cuándo te fuiste de tu hogar, eras feliz?”, esas palabras no dejaban de revolotear en mi mente…
Me movía de un lado al otro dentro de mi cama, intentando de conciliar el sueño, pero ese pensamiento aquejaba mi mente. Me levante de mi cama, y comencé a moverme de un lado hacia otro, pensativo y nervioso.
“¿Qué quiso decir en esa carta?”, “Quizás ella haya sido abandonada de chica. O quizás se escapó de su hogar”. Mi mente cada vez volaba más en mi propia imaginación “O quizás es un bastardo, y es por ello que había sido abandonada por su familia”. No dejaba de imaginarme supuestos grandes problemas. Y con cada paso, pensaba en algo nuevo cada vez más crudo y macabro.
Los relámpagos de la tormenta no cesaban. En mi habitación, la luz entraba por las hendiduras de la ventana de madera, demostrándome que la tormenta continuaba. De un momento al otro, el sonido de un trueno descomunal azoto todo mi hogar. No parecía estar a más de unas cuantas millas…
En ese instante, la puerta de mi habitación se abrió repentinamente. Al voltearme, note que la dama se abalanzo hacia mí, y me abrazo con ambos ojos cerrados tirándonos a ambos al suelo. Entre gritos y lágrimas dijo “¡NO ME ABANDONES!”...
La realidad era otra. Parecía que la tormenta había despertado un recuerdo en ella muy doloroso. Sus palabras dieron a entender que algo le sucedió alguna vez en una noche de tormenta. Pero, no era yo el que pensaba en no abandonarla, sino que no podía. Y es por ello que decidí ayudarla. La abrace lo más fuerte que pude sin dañarla, e intente de calmarla posando mi mano sobre su cabeza.
Más que una mujer, parecía una pequeña niña acurrucada sobre su padre, llorando por el miedo de algo desconocido. No paraba de llorar, cada vez presionando más su cabeza sobre mi pecho. Entre más fuerte fueran los ruidos de los truenos, más apretaba sus uñas sobre mi espalda. En un momento, sentí un poco de dolor, pero entendí que ella sufría más de lo que pudiera yo hacerlo por el dolor. Mi dolor cesaría, pero el de ella no.
Los minutos habían pasado, y la tormenta seguía golpeando mis ventanas. Sin embargo, los truenos habían cesado completamente. Ya recompuesta de su problema, la pobre mujer cayó rendida al suelo, y comenzó a dormir plácidamente. Parecía un pequeño ángel, respirando tranquila y apaciblemente. Decidí no despertarla. Tome una mantas y la envolví sin perturbarla demasiado.
Camine lo más despacio posible dirigiéndome hacia la chimenea. Tome una de mis sillas, y la acerque lo más posible al fuego. Busque en mi alacena unas cuantas semillas tostadas de café y mi caldero. Abrí la puerta despacio, y tome uno de los baldes de lluvia que se encontraban colgados de mi techo. Llene la caldera con el agua de lluvia, la puse al calor de las brasas, y molí las semillas de café, para terminar de preparar el café. Las vertí en el agua, una vez esta se encontraba en la temperatura justa…
El olor que desprendía la caldera era delicioso. “Quizás el café me podría ayudar a pensar de manera más racional lo sucedido, calmando un poco los nervios de esta noche tan difícil” fue mi pensamiento…
Cuando desperté, encontré mi taza todavía en mi mano y parte del café volcándose en el suelo. Apenas una mísera cantidad luz entraba por la puerta. La tormenta no dejaba de azotar. La lluvia había cesado, pero el viento podía todavia notarse.
Frote mi mano sobre mi cara, me levante de la silla, y deje la taza en la mesa. Me dirigí hacia mi cuarto. Moví la puerta de manera tal que no produjera mucho ruido, en caso de que ella todavía estuviera durmiendo. Pero, mientras observaba por sobre el ángulo de la puerta, note que ella se encontraba sentada sobre mi cama. Estaba arropada con las mantas, completamente cubierta de pies a cabeza. No podía notar si se encontraba o no despierta, porque la luz no era la suficiente y ella había se había cubierto completamente su cara con las mantas…
-Entra...– me dijo en un tono suave y a la vez bastante calmado – quiero platicar contigo…
Abrí la puerta despacio y la cerré aun con más cuidado. Camine hacia ella, y me senté en el suelo como un niño que espera que su madre le cuente una historia antes de dormir.
-Quiero agradecerte tu hospitalidad nuevamente – dijo, sin levantar las mantas de su rostro, o siquiera mostrar un simple detalle en su voz – y espero que comprendas que ahora debido a la tormenta, tengo que quedarme un poco más de tiempo. Has sido muy hospitalario, y no quisiera aprovecharme de ello. Pero, necesito un último favor…
La mire de frente, y aun así no podía ver su rostro. Era como si ella intentará ocultarlo, o quizás se sentía avergonzada por lo que sucedió el día anterior.
-Dime que necesitas. Si está dentro de mis posibilidades, te ayudaré – me levante del suelo, y me predispuse a lo que necesitará…
-Quiero poder quedarme dentro de este lugar hasta que cese la tormenta, sin que tú me mires al rostro…
La petición fue un tanto extraña. Realmente, cumplirla no sería de un hombre verdadero. Mucho menos, si no se conocen la verdadera razón del porque…
-¿Puedo saber la verdadera razón de esta petición? No me parece justo permitirle a alguien que se hospede en mi hogar, y aún menos a alguien que considerara un “Amigo”, sin verle al rostro mientras platico con él…
-No quiero darte la verdadera razón del por qué. Solo te pido que si realmente eres hospitalario y un hombre, me dejes quedarme hasta que cese la tormenta, pero sin permitirte ver mi rostro…
-Hasta ayer, podía considerarme tu “Amigo” ¿Y hoy solo soy “Hospitalario”? – dije, intentando de verle el rostro…pero sin ningún éxito.
Aun cuando mis palabras habían sido un tanto bruscas, ella no contesto absolutamente nada...
-De acuerdo, te dejare quedarte en mi hogar con esa petición. Pero, yo también tengo una condición que tú debes de cumplir ante que yo la mía…
-Si la condición no amerita que rompas la mía, estoy de acuerdo…
-Solo quiero que me respondas una sola pregunta que te haré. Pero, tienes que respondérmela verdadera total sinceridad. Sino, romperé mi acuerdo y se acabará mi hospitalidad hacía ti…
Ella asintió con la cabeza. Pero, no omitió ninguna otra palabra…
-Dime, ¿Cuándo te fuiste de tu hogar, eras feliz?
Sabía que mis propias palabras habían sido un tanto directas, pero era necesario hacerlo así. Ella se había encerrado como una oruga en su capullo. Y no permitiría que la petición de mi padre fuera dejada de lado. En el momento que ella me pidió ese favor, sabía que si no hacia esa pregunta en ese momento nunca más habría otra oportunidad para hacerlo…
De un momento a otro, comencé a escuchar un sonido. Ella se encontraba llorando debajo de las mantas…e intentaba lo imposible para ocultarlo.
-¡NO PUEDES HACERME…ESTO! ¡SABES…QUE NO PUEDES! – gritaba, mientras las lágrimas y el llanto se hacían más fuertes, entrecortando sus palabras.
-Necesito saberlo. Desde el momento en que tú me dijiste que no podía verte al rostro, sentí que tú querías que me aparte de ti. Quiero saber porque es realmente tan importante…
-¡NO…ES JUSTO! ¡NO ES JUSTO! – Me interrumpió, gritando y llorando aún más fuerte - ¡¡¿POR QUE TUVISTE QUE SER TU?!!
-¿Eh? ¿A que te refieres con ello? ¡POR FAVOR, RESPONDE A MI PREGUNTA! ¿POR QUE ES TAN IMPORTANTE SI HABIAS SIDO FELIZ AL IRTE DE TU HOGAR?
Cuando note lo que había sucedido, ya era muy tarde. Soltó todas sus mantas, salto de la cama y me beso. Y sin poder entenderlo, las cosas habían cambiado de manera drástica…
Ahora mis preguntas se habían hecho un tanto más extrañas, y aun así la tormenta que había cesado, comenzó nuevamente…
STORM AGAIN HITTING
Spoiler para NUBE 3::
Nube 3: “Las tormentas, van y vienen. El sol siempre estará ahí para ti…”
Todavía no sé porque comenzó así. Como es que se desbordo hasta este punto. Las cosas que habían sucedido, generaban que hasta una persona tan respetuosa como yo comenzara a dudar de la otra persona. Era correcto que ciertas veces la gente por amabilidad demostrara un acto cariñoso, pero este había sido mucho más fuerte de lo que yo esperaba. En aquel momento, todavía no conocía su razón. Pero, si su sentimiento. Ella lo había denotado y a la vez ocultado. Cuando repitió esas palabras “¿Por qué tuviste que ser tú?” me dio a entender que las cosas eran distintas. Como si ya me conociera de otra manera. Como si su representación de amor, hubiera traído detrás algún sentimiento oculto por alguna razón desconocida por mi parte…
-Lo siento…lo siento – dijo Olivia, aun manteniendo en sí una temblorosa sensación mientras se alejaba de mi – No quise ser irrespetuosa. Pero, tienes que entender, todas las cosas que sucedieron esta noche, me hicieron dudar de quien era yo…de quien eras tú…
Todavía atónito por el rumbo que había tomado esto, no podía concentrarme realmente en lo que había sucedido. 24 años de edad no son suficientes como para poder mantenerse de pie, luego de estos sucesos. Me recosté en la cama, mientras me tomaba la cabeza con ambas manos.
-Dime, ¿Por qué hiciste esto? ¿Quién eres en realidad? – dije, con una voz calma y la vez perturbada por lo sucedido. Era un hombre hecho y derecho. Por lo tanto cuando una mujer hacia algo como eso, debía de tener una respuesta.
-De acuerdo. Te explicare quien soy en realidad, David. Pero, por favor no te enojes conmigo por lo que diga al final de esto. Solo eso pido ahora…es mi última petición…
-No sé si podré cumplirla. Luego de lo que sucedió, quisiera saber si realmente todo lo que digas es verdad…o simplemente un engaño para poder mantenerme lejos de la verdad…mi padre estaba realmente loco al hacer esto – mi padre estaba realmente loco. No sabía si esto era una demostración de su sabiduría o un simple capricho de su parte. Pero, para poder conocer la verdad debía aceptar su petición, nuevamente… - De acuerdo, pero a cambio de cumplir con tu parte, tienes que responder la pregunta que te hice. No podría perdonarme si no lo supiera.
-Si – dijo ella, mientras se refregaba las manos sobre las lágrimas que derramo anteriormente - Por favor comprende que para poder conocer mi ser, debes de conocer quién soy realmente. Las palabras serán inútiles si no conoces mi verdadera posición. Permíteme que me presente, mi nombre es Olivia Derigar, primera descendiente del rey Lokust Derigar. Y primera heredera del trono del reino Alumina – mientras decía esto, hizo una pequeña reverencia.
Mi mente comenzó a volar en ese momento. Recordaba ese reino. Estaba a unos 5 días de camino a caballo. Era un reino bastante prospero, pero siempre recorrían ciertos rumores de que una de las herederas había abandonado el reinado, y producido así que no hubiera otro descendiente que tomara el poder. Esto llamo la atención de los otros reinos. Tuvieron varias batallas, las cuales duraron alrededor de 2 años, por el derecho de las tierras en esta ciudad. Pero, no importaba lo que sucediera, el reino se mantenía firme. Y así lo han hecho hasta ahora…
-Quiero comprender bien lo que dices – dije, mientras miraba fijamente a esta mujer de cabello rubio - ¿Eres una princesa?
-Sí. De todos modos es solo un título. Realmente no quería ser una princesa, nunca lo quise. Siempre me sentí oprimida en ese mundo de realeza falsa, e insignificancia hacia el prójimo. Desde el momento en que nací, ya sabían que debía de ser una princesa. Tener un casamiento elegante con algún ser noble, vestirme con lo más fino, moverme y actuar como la alta alcurnia. Desde el momento en que nací, no tuve oportunidad de elegir quien realmente querría ser.
-¿Por qué me cuentas todo esto? ¿Qué clase de información puedo obtener yo de esto, en relación con que tú me besaras? – dije, aun mirándola a los ojos...
-Si me permites continuar, te contaré toda la historia. Lo único que pido es que no sea interrumpida de nuevo. Aun cuando parezca que no me molesta, creo que está mal interrumpir a una dama, ¿O no es así?
-Perdón, princesa…
-¡NUNCA ME LLAMES ASI! – grito, sacándose de quicio. Se recompuso de este momento, acomodo su cabello, y comenzó a caminar en dirección hacia la ventana – El paso del tiempo fue muy largo para mí. Todos los días era una rutina incesante. Despertarme, peinarme, desayunar, comenzar las clases de idiomas, luego modales, almorzar, equitación, merendar en el parque de mi palacio junto con mis “Pseudo-amigas”, violín, cenar, dormir. Todos los días… ¡Todos los malditos días! Era como estar aprisionado por tu propio destino.
Lo único que me mantenía alejada de esa realidad, era el observar por las noches las luces de la ciudad. Muy lejos de mi vista y a la vez tan cerca. Varias veces había intentado escapar. Pero, todos mis intentos eran inútiles.
Mi padre, era una persona adorada. Un rey justo y un padre afable. El comprendía mis pensamientos y creía en un mundo de aventuras. Aquel en que uno marca sus propios pasos, caminando. No leyendo sobre los de otros…
Mi madre, mantenía en su mente que cualquier hija que tuviera debía de ser de la alta alcurnia. Solo porque así podría ser reconocida por el mundo entero, como lo era ella. “Lady Queen” la llamaban. Nunca una palabra fuera de lugar, nunca un simple gesto de irreverencia…nunca nada que pudiera llegar a acusarla de ser humana casi. Como si aspirara realeza y exhalara elegancia.
Ella creía que el mundo sería mucho mejor, si el humano dejara de contemplar y soñar con mundos de fantasías y simplemente comprendiera que las leyes eran impuestas, debían ser cumplidas y nunca doblegadas, ni siquiera por el más puro de los corazones, con la última necesidad de su existencia.
Mi sueño seguía siendo ser libre, lejos de ese mundo. Mi padre lo comprendía totalmente. Lo entendía cada vez que entraba en mi cuarto, y me observaba a mí mirando por la ventana. Varias veces había intentado que mi madre comprendiera que para poder realizarme en mi existencia, solo podía llegar a hacerlo siguiendo un camino distinto del impuesto por su sangre.
Mi madre, terca y elegantemente siempre decía lo mismo…”El mundo reconoce a la realeza. La realeza es saludada y festejada por siglos. Un héroe es solo recibido cuando lo es. Luego de un tiempo es olvidado siempre que venga un mayor problema. Y así lo será ella, no importa que tan importante sea su camino…”
Mi padre comprendía mi angustia. Y todas las noches, entraba a mi cuarto, para poder conversar conmigo sobre sus hazañas de épocas pasadas. Sus aventuras de joven, sus compañeros de viaje, sus caminos recorridos…
Todas las noches hablaba sobre ello, solo para permitirme a mí soñar. Soñar todas las noches con el futuro que no podría tener. Era un simple pájaro encerrado en una jaula, lleno de sentimientos ficticios hacia la irrealidad de un mundo inexistente. Aquel que solo conocía sobre sí mismo, pero no sobre sus prójimos. “La realeza” era solo un título. En realidad eran excluidos por sus propias ideologías. Creyéndose que eran superiores, solo por su sangre… ¡ESO NO ES SUFICIENTE! – Comenzó a ofuscarse, gritando mientras apretaba sus manos sobre su cabeza – “¿El mundo necesita de la realeza?”¡EL MUNDO NO LA NECESITA! ¡EL MUNDO SE HIZO POR LA GENTE, Y PARA LA GENTE! ¡LOS TITULOS SOLO LIMITAN A LA GENTE…A CREERSE SUPERIOR A LA OTRA, CUANDO REALMENTE NO TIENEN NADA DISTINTO…O EXTRAORDINARIO QUE DEMOSTRAR!
En sus ojos, comenzaron a notarse rastros de lágrimas. Estaba sufriendo con cada palabra. Era un llanto no solo de agonía, sino también de rabia. Me levante y la abrace. Pensé que debía de hacerlo. Algo dentro de mí me dijo que era lo que más necesitaba en ese momento. Que alguien la comprendiera. No que la callara o la tranquilizara. Solo que la comprendiera.
Un día mi padre “el sabio”, dijo una mañana mientras desayunábamos… ”¿Sabes que cada mañana, un pequeño granjero se levanta a arar sus campos, cuidar su ganado, y alimentar a sus gallinas? ¿Sabes además que lo hace siempre con una sonrisa? Su sonrisa se debe a que sabe que aun cuando el trabajo es forzoso y la paga es baja, es la que él gana con su propio sudor. Y no necesita nada más que eso. Solo una simple sonrisa por parte de su esposa y su hijo, y él ya es feliz…sabiendo que puede hacer a ambos felices…” Lo dijo, mientras miraba a mi madre…sabía que su propia vida no era grande, ni que él era alguien importante, pero era satisfactoria y muy feliz.
-Discúlpame – Olivia comenzó a calmarse, y luego retomo a su historia – No quería que sucediera esto, pero cada vez que lo recuerdo…no puedo dejar de molestarme por ello…
Olivia se fue hacia un rincón de mi cuarto, y continuó su relato. Pero, esta vez lo hizo más lentamente, y casi en forma de susurro se podría decir. Sus palabras realzaban su dolor al recordar esa situación…casi como si fuera un sufrimiento para ella…
-Cuando tenía apenas 14 años en una de las meriendas con mis compañeras, una de ellas comenzó a contarnos un relato de lo que le había sucedido el anterior día…
-Queridas amigas, ayer tuve el placer de poder demostrar toda mi elegancia frente al príncipe del reino Felaingah, del norte de Armonnio… - dijo Alegaia…la “Pequeña princesita”. Llamada así por su denotación a la hora de hacer caprichos y revueltas, cuando su padre no le concedía algo…
-¡¿Es acaso eso verdad?! - dijo, su compañera Lunatia, la “Princesa consentida” – Si hubiera sabido…en todo caso, creo que puedo pedirle a mi padre que me lleve a su reino, en caso de que sea un buen pretendiente…
-Pues tengo que decirte, que parece que el puesto ya ha sido tomado – contestaba Prairy, la “Princesa indecisa” – Pero, uno nunca sabe. Quizás ella cambie de opinión, y tengas una oportunidad…o quizás no…
-En todo caso, creo que deberíamos permitirle que ella termine, no lo creen – dije yo, intentando de que completará su relato…
-Es cierto, gracias Olivia. En todo caso, como les estaba diciendo – continuo Alegaia, abriendo de par en par su abanico, y haciendo un movimiento ligero para atarear el poco calor que sufría – Ayer tuve el placer de conocer al príncipe Legant…uno de los más afables y divertidos príncipes de todos los reinos que he podido llegar a cruzar. Pero, eso no es lo importante. Verán, mientras nos encontrábamos caminando por los prados de su hermoso reino, una dama de ropajes bastante normales comenzó a seguirnos. Al comienzo no le di importancia. Pero, mientras más comenzábamos a reírnos y a conversar sobre varios de los temas, más esta chica se acercaba – en ese momento, se detuvo para tomar un poco de su limonada. No sin antes, levantar un dedo en señal de espera – De un momento al otro, la situación comenzó a molestarme y me detuve para gritarle más que para preguntarle…
“-Querida, ¿No te parece un poco rudo seguir a la gente de esta manera?”
A lo cual ella contesto, de manera imprudente y casi sin elegancia, aun sabiendo que se refería a mi persona…
“-Discúlpeme. No quería molestarla. Pero, desde hace años que soy mucama en este palacio. Y siempre que veo que llega alguien de otro reino soy la primera en enterarme quien es, para que nada le suceda a mi amo…”
Mientras yo escuchaba esto, comencé a reírme, y le conteste…
“-Querida. Más que parecer que quieres protegerlo de cualquier daño, pareciera que intentas de que nadie te lo arrebate…”
Esta declaración, y aunque no me lo crean, hizo que esta pequeña dama comenzara a sonrojarse y agachara la cabeza…a lo cual, llevo a la siguiente situación. El príncipe miro a la mucama de manera preocupada, y pregunto…” ¿Es eso verdad? ¿Acaso tú en verdad me amas?”. La pequeña “damita” solo comenzó a correr, llorando...y el príncipe Legant corrió atrás de ella. Sin siquiera importarle mi presencia…y a lo que lleva mi siguiente noticia…– dijo, mientras tomaba del bolsillo de su vestido una pequeña carta con ribetes dorados – “Princesa Alegaia del reino Maiserx, en esta carta se le presenta la cordial invitación del casamiento de Príncipe Legant y su dama Remila…”
Todas las demás chicas comenzaron a reírse de manera escandalosa…menos yo, que me sentí feliz un instante…pensando que en el amor, no era necesario un título…
-¿Qué te pasa, no te pareció graciosa la historia Olivia? – dijo Lunatia, confundida por mi reacción.
-¿Porque habría de hacerlo? Ambos encontraron el amor, sin siquiera saberlo…y algo aun mayor. Su padre, un rey, comprendió que para el amor no existen los títulos…
Esto produjo que todas se rieran aún más sobre mis palabras…
-¿Qué tiene de malo en que crea en el amor? – dije yo, completamente enojada…
-Mira, he aquí el asunto – dijo Alegaia – Tienes que comprender que el amor no existe. Solo existe lo que se llama “consentimiento”. Yo pienso “consentirme”con un príncipe…yo pienso “consentirme” con un palacio…y pienso “consentirme” con mis vestidos. Pero, el amor no es algo que realmente me preocupe, y mucho menos si no trae unas cuantas bolsas de oro debajo…
-¿Eso quiere decir, que realmente no piensan en enamorarse? ¿Qué no piensan en formar una familia, y querer a su esposo sin importar cuantas riquezas tenga?
Todas explotaron aún más en carcajadas. Como si todo lo que dije fuera una simple broma. Luego de un minuto de incesante risa, Alegaia se dirigió a mí, todavía sonriendo…
-No sé qué te enseñaron en tus clases…pero, en este mundo el oro lo es todo. El amor es solo un juego, que después de un tiempo simplemente se desvanece…pero el oro seguirá siendo puro y fiel. O si lo prefieres, también tienes las joyas y las tiaras. Pero fuera de todo, el “Matrimonio” solo es importante, cuando te puede llevar a una vida de tranquilidad y lujos. Si realmente no piensas así, no creo que seas una muy buena princesa después de todo…de hecho, ni siquiera creo que pueda considerarte una “amiga”. Vete de aquí, y regresa cuando comprendas lo que es realmente ser una princesa…
Sus palabras fueron lo último que pude contener ese día. Me dirigí hacia mi cuarto, enojada y molesta por sus palabras. Para mí, el amor era algo tan hermoso. Cuando mi padre me contaba cómo es que se había enamorado de mi madre…de como fuera de todo, seguiría amándola aun cuando ella parecía que no lo demostraba. Eso era para mí una aventura, y una felicidad mayor que cualquier riqueza o palacio…
Esa noche una tormenta comenzó a azotar…una tormenta enorme. No obstante, yo sentía que debía de mirar como todas las noches esa ventana, e imaginarme que al menos alguien podría comprenderme…
De pronto, mi padre entro…justo en ese momento, mi padre me corrió de la ventana para que un relámpago golpeara al árbol que se encontraba a la izquierda de la ventana…
Explote en llanto. No solo por el miedo, sino también por la angustia, la furia de mi vida. Esa noche sucedió lo mismo que en esta…comencé a decirle a mi padre que no me abandonara…que nunca me abandonara…era la única persona que comprendía quien era en verdad…como realmente me quería ser…
A la otra mañana, desperté de la misma manera que hoy…con una esperanza renovada. Mi padre se dirigió hacia mi cuarto…me dio una bolsa con monedas de oro, y una bolsa con algunos carnes y jarrones con agua. No quiso decir nada, simplemente dijo…”Se feliz”…y con esas palabras, salió de mi cuarto y trabo la puerta…
Aun sin comprender lo que sucedía, note que en mi bolsa de oro, había una nota…la cual decía:
“Ve hacia el norte, ve al reino Felaingah. El rey de ahí es un viejo amigo. El té dará un hospedaje bueno, y de bajo precio. Conseguir una ocupación no te será muy difícil, tienes práctica en varias cosas. No te preocupes por tu madre, simplemente se feliz. Sé que algún día comprenderá tu decisión”.
Su nota me conmovió. Pero, mis lágrimas ya no eran de pesar o miedo, eran simplemente de felicidad…
Tome ambas bolsas. Tome mis sabanas y comencé a atarlas lo más prolijamente posible, para encontrar una manera de bajar. Misteriosamente, uno de los guardias comenzó a escalar por una escalera…y me pidió que lo siguiera. El sería mi escolta hasta la otra ciudad…
El me acompaño por tres días de viaje a caballo hasta la ciudad de Felaingah. Para cuando llegue, el rey me recibió con los brazos abiertos. Me dijo que necesitaban gente con experiencia en cabalgar, y que no tuviera miedo a los caminos.
Mi sueño se hizo realidad. Tenía un trabajo, manteniendo mi sueño intacto. Era una de las “emisoras” de la ciudad de Felaingah. Había comenzado a recorrer varios reinos, distintos paisajes y todos llenos de gente. Conocí mucha gente, y aprendí de mis propios errores. Y aquí me ves ahora. Soy la principal emisora, y dueña del cuartel principal de Felaingah. No obstante, sigo buscando lo único que busco desde aquel día…en realidad, lo buscaba…hoy por fin lo encontré…
Olivia volteo para verme. Y sin simplemente decir nada, comenzó a llorar con una sonrisa en su rostro…
Mi padre era un hombre sabio. Sabio, no por todas las cosas que había aprendido de otros. Sino por sus propias experiencias…sus palabras antes de que me fuera de mi hogar fueron…
“El océano es basto, y está lleno de peces. De distintos colores. De distintas formas. Pero, cuando tu vista pare en ese pez de todos los colores del arcoíris, comprenderás el porqué de todas mis enseñanzas.”
STORM SUBSIDDED…THE SUN IS RISING…
Spoiler para *NUEVO* NUBE 4:
Observando el cielo
Nube 4: “Un cielo despejado. Un corazón atormentado”
Ser herrero era una profesión digna. Ser pintor era mi destino. El tiempo comenzó a pasar y antes de que me diera cuenta el tiempo me alcanzo. Cinco años no es mucho tiempo. Pero, le pedí que ese fuera el tiempo que se tardara en regresar si es que realmente me amaba como decía…si realmente era su felicidad.
Quizás mis palabras no habían sido las más seguras…pero eran necesarias. Mi corazón me había dicho lo que debía de hacer y el tiempo para mí y para ella no era el correcto. El mundo de cada uno era simplemente muy lejano para ambos. Y si yo realmente la amaba, todavía no lo podía decidir. Creo que únicamente cuando el tiempo pasara un poco podría saberlo en verdad. Y le pedí que si realmente creía en sus propias palabras aprendería a esperarme…
Era una petición bastante absurda. Pero fue la única que le hice yo realmente, para comprender si era verdad que yo sentía exactamente lo mismo por ella…
La mayoría de las personas que escuchaban mi historia, preguntaban lo mismo… ”¿Por qué 5 años?”. Y yo lo explicaba siempre con la misma manera.
“El tiempo es solo una razón para que uno encuentre un camino. El camino que debe uno seguir puede ser uno fácil o uno difícil. Pero, si tu corazón sigue siendo fiel a su decisión, siempre habrá algo que te haga volver al momento más feliz de tu vida”
Todos me decían loco por ello. Pero, era mi forma de pensar. Mi padre había seguido enviándome cartas todos los meses. Pero, cada vez eran más escasos. El creía que en algún momento, ella regresaría para entregarme una carta. Yo sabía muy bien que ella no lo haría. No podría jamás volver si es que realmente decía que me amaba…cumpliría con su promesa.
Hace un tiempo atrás, habían llegado las noticias de que el rey de Alumina estaba feliz. Debido a que su hija se había casado finalmente y había concretado la igualdad entre dos reinos. De esto ya habían sido unos 2 años. Esta razón me parecía más que suficiente para que ella no quiera presentarse nunca más frente a mí. Su corazón la había llevado nuevamente a encontrarse con su padre, y concretar aquel destino de princesa que tanto tiempo intento reprimir…
Estaba feliz en cierto modo, y también triste. Porque eso significaba que ella había sucumbido a su propio destino. Y había dejado de ser la persona fuerte y amorosa yo esperaba.
El corazón es indeciso, pero aún lo es más cuando uno tiene que sufrir por sus propias raíces. O por su propia estupidez en mi caso.
Un simple jueves, me levante de mi cama y encontré en mi puerta una carta. Era una petición para recibir al Rey de Alumina. Cuando leí esas letras, recordé cada momento que había pasado con ella. Pero, el destino había decidido separar nuestros caminos. Envié una carta hacia el reino explicándole que estaría más que orgulloso de hacerlo. El transcurso del tiempo que tardaría no sería de más de tres días, así que, sería una buena oportunidad de conocer que había sucedido con Olivia después de tanto tiempo…
Esos tres días pasaron de maneras inesperadas. Tocaban a mi puerta la mitad de los curiosos para conocer qué era lo que había sucedido, todos esos obsesivos por las noticias de último momento…o más bien dicho, la “plebe”. En todo caso, era ya casi el día y la noche anterior había preparado todo para la llegada del Rey a mi humilde hogar. Poco había cambiado de mi hogar realmente. La chimenea seguía estando y mi cuarto eran casi lo mismo, pero con más decoraciones y detalles. Sin embargo, ahora el techo era de madera al igual que el piso y las paredes ya eran de fiel mármol, debido a mis buenos tratos con los más altos de las finas artes…
Ya de mañana, me levante, desayune ligero, y comencé a preparar un pequeño banquete para que el Rey pudiera degustar con su llegada. Además, comencé a preparar las herramientas para mí creación. Busque un lienzo limpio, tome mi pincel y la paleta, arme el caballete y me dedique a hacer un pequeño conteo de mis pinturas y colores.
Casi llegando al meridiano, se escuchó un golpe en la puerta. El Rey y su caballeriza se encontraban en mi puerta. Dos hombres con armaduras acompañaban al rey. Detrás de ellos se notaba un carruaje bastante amplio de color azul. Uno de los soldados se acercó a mí y me pregunto:
-¿Es acaso usted el “Gran pintor” David Loman? – cuando se acercó, se notaba en sí mismo un aire de autoritarismo por sobre sus palabras.
-Así es – le conteste – Pero, por favor, no es necesario tantas formalidades. Lo único que les pido es que me permitan que cuando este comience a pintar, me encuentre yo solo con el rey. Es la única condición que tengo para comenzar a crear mi arte.
-¡SABES MUY BIEN QUE ESO ES IMPOSIBLE! ¡EL REY SIEMPRE TIENE QUE…
Una mano corrió ambos soldados. La figura de un hombre un tanto viejo, pero aun conservando su postura pudo entreverse entre ellos. Las finas telas de las cuales estaban armadas sus vestiduras azules, denotaban su aire de alta fineza y superioridad…
-Si esas son sus reglas no tendré problema en aceptarlas. Es un placer conocerlo al fin señor Loman. Muchos me conocen como “Rey”, otros como Lokust Derigar, pero yo prefiero que me llames Lok – dijo, mientras se le formaba una sonrisa en su rostro. Intente reverenciarme ante él. A lo cual, él apoyo una mano sobre mi cabeza y me dijo – Solo le pido a mis soldados que se reverencien ante mí, y únicamente cuando pido su lealtad. Levántate. Tú eres el pueblo y para ello no necesito formalidades.
Invite a que entrara a mi casa. Los soldados, aun un tanto desconfiados prefirieron esperar en la puerta de mi hogar. El rey se sentó en una silla adelante mío, y comenzó a hablar...o más bien dicho, a preguntar.
-Dime, ¿Hace mucho que haces esto? – dijo, mirando los alrededores de mi hogar.
-No hace mucho tiempo realmente. Quizás unos 2 años, más o menos.
-¿Qué eras antes de ser pintor? – dijo, aun observando los alrededores, intentando escrudiñar algo.
-Era herrero. Pero, señor no es necesario que pregunte tanto. Solo le pido que me de unos minutos para preparar los colores que necesitaré para la pintura. Ya tendremos tiempo de conversar mientras yo hago mi trabajo… - intentaba comenzar a colocar los colores en mi paleta para iniciar la pintura, pero siempre me distraía el mismo pensamiento. Ella…
-Así que, ¿Puedes conversar mientras pintas? A eso le llamo yo un talento – dijo el rey, sirviendo en ambas tazas un poco de vino.
-De hecho, yo no soy un pintor convencional. Por ello es que a la gente de su estilo le encantan tanto mis pinturas. Mis formas son extrañas, pero le aseguro que le gustara el resultado final…
-¿Puedo hacerle una pregunta? Porque aquí solo veo pinturas de mujeres…
-Verá, esa respuesta solo se la daré si es que realmente responde con sinceridad y habla de manera directa. Solamente así, una vez termine de pintar su retrato quizás escuche mi historia…
-De acuerdo. Espero que cumpla con su parte del trato – dijo, mientras degustaba el vino – Buen vino.
-Me alegro que le guste. En fin, puede contarme un poco de usted. Además de ser rey, ¿Cuál es su pasión?
-Bueno, creo que si tuviera que ser directo diría que los caballos son mí pasión. Me encantan como es que uno puede simplemente domarlos, y aun así uno debe mantenerles el respeto que se merecen. Su velocidad es igualada por su necesidad de cuidados. Son seres majestuosos, y a la vez muy violentos. Nuestros amigos y nuestros enemigos. Mis…
-Comprendo que le gustan los caballos, ¿Verdad? – dije, haciendo una pequeña mueca casi en forma de sonrisa.
-De hecho, sí. Pero, no es por todo lo que dije. Creo que la única razón por la cual me gustan tanto es porque me recuerdan a un ser muy especial para mí. Y quizás a uno de los momentos más felices de mi vida – dijo, mientras observaba nuevamente mis pinturas.
-Creo que comprendo ese sentimiento. ¿Acaso los caballos están unidos a alguna memoria hermosa con alguno de sus seres queridos? – dije, mientras continuaba mi obra…
-De hecho, sí. Mí querida hija…
En esos momentos, recordé el momento en que ella me había relatado sobre algunas de las hazañas de su padre. Pero, nunca me había contado que ella había aprendido a cabalgar con su padre.
-La realidad, es que estuvimos separados durante un tiempo. Sin embargo, siempre recuerdo la primera vez que la subí a un caballo, es como si hubiera sido ayer. Pero, el tiempo pasa muy rápido. Siempre lo hace…
-Veo que siente mucho cariño por ella – dije, intentado de no demostrar ningún tipo de sorpresa. No obstante, no podía ocultar que me encontraba feliz de saber aunque sea un poco más de ella.
-Y dime, ¿Acaso tú tienes algún momento especial también? – dijo, con una cara un tanto más curiosa, debido a que noto un cierto brillo en mis ojos cuando respondí antes.
-Sí, de hecho sí. Hace unos momentos usted me pregunto ¿Porque tantos dibujos de mujeres? Si se acerca más a las pinturas, notará que todas las pinturas son de la misma persona. La verdadera razón por la cual me volví pintor fue por ella. Comenzaba a olvidar su rostro, por ello estudie y practique hasta que pude hacer un retrato completamente fiel a ella. No quería olvidarla, aun cuando ella ya lo había hecho por mí.
Mientras comentaba esto, él se levantó de su silla y se acercó lo más posible a mis pinturas…
-Puedo preguntar cuál fue la razón por la cual se alejó, y si también podría saber porque razón tú la dejaste alejarse…
En ese momento, Lok me miro directamente a los ojos mientras me preguntaba eso…
-La primera pregunta es respondida con una sola palabra…por una “promesa”. Y la segunda con algo mucho más simple, por simple estupidez de mi parte. Tarde tres años en notar mi error, pero ya era demasiado tarde para remediar los problemas de mi pasado y yo no había tenido el coraje de admitir que la amaba. El destino había elegido su camino, y su felicidad no se encontraba al lado mío…
Siempre pintaba esos cuadros para recordar los momentos más felices de mi vida, y recordarme que los había perdido por mi propia testarudez, mi indecisión, y mi simple egoísmo. Podría haber sido feliz, pero el tiempo me tomo por sorpresa. Un tiempo atrás podría haber sido feliz, pero el destino eligió y yo debo seguir mi camino sin ella... – dije, mientras me sentaba y posaba mi mano sobre mi cara, todavía recordando el grave error que cometí.
-¿Quieres decirme que en estos cinco años desde que le pediste que se fuera, no tuviste ni siquiera una sola mujer más?
-No, jamás podría encontrar la felicidad con otr…¡Oiga! ¿Cómo sabe que fueron cinco años? ¿Acaso usted sabe que…?
Una sonrisa comenzó a marcarse en su rostro…
-No pasaba un momento sin repetirme eso. Cada momento que su madre molestaba por algún pretendiente, ella se negaba. Cada vez que alguien pretendía su amor, ella lo rechazaba…
-Pero, eso es imposible. Unos años atrás me llegó la noticia que la hija del Rey de Alumina se había desposado con un acaudalado príncipe de Lorentask. Ella se…
De repente, una carcajada bastante fuerte comenzó a expandirse en la boca del Rey.
-Muchacho, ¿Creíste que estaría toda mi vida esperando que ella regresara para poder seguir mi legacía? Tengo 2 hijas. Olivia y Johanna. Johanna es mi segunda hija de apenas unos 17 años es la que se desposo con el príncipe de Lorentask. Y créeme todavía no estoy seguro de que ella lo quiera…no con una hermana así…
Continuaba riéndose por ello. Sin embargo, en un instante su rostro se acercó a uno de los cuadros y me hablo de manera tranquila y sincera…
-David, estoy más que orgulloso de mi hija. Me prometió que el tiempo que tendría que esperar, lo esperaría. Cada semana una carta nueva llegaba, contándome de sus hazañas y de cómo jamás te olvidaría. Tú eras la verdadera razón por la cual ella había salido a recorrer este mundo. Me dijo que 5 años no es un tiempo tan grande. Pero, que le hubiera gustado que simplemente fuera un día para poder verte de nuevo…
De repente la puerta se abrió y alguien comenzó a hablar entre llanto…
-Y ojala simplemente hubiera sido una noche…
Olivia entro a mi hogar, y sin dudarlo corrió hacia mis brazos y comenzó a besarme nuevamente. Todos los recuerdos de ella regresaron a mí y no podía dejar de pensar en el tiempo que había perdido, en la necesidad de escucharla de nuevo. En pensar cada día en odiar mi propia indecisión…pero el tiempo me había recompensado…
Después de todo el tiempo, cada momento no parecía real. El tiempo se había paralizado en ese instante, y recordaba cada momento mientras sucedía esto. Recordaba cada uno de los cuadros pintados de su rostro. Su felicidad, su temor, su ser. ¿Saben porque mis cuadros eran tan hermosos para la gente? La respuesta es simple. Yo no pintaba el momento en el que tú posabas, sino que intentaba demostrar el momento en que tu corazón estaba más feliz que nunca…
Saben, hoy en mi pared solo tengo una pintura...
En la pintura estoy yo y mi esposa vestidos de blanco, ambos besándonos sobre un hermoso cielo azul…que es lo que espero tener toda mi vida.
THE SUN CAN SHINE EVEN FOR YOU…
PD: Si te gusto la historia, comenta en la encuesta para que la continué. Si no, comenta para que la deje ahi. La escribiré solo si encuentran el deseo de continuarla leyendo, por el hecho de que tengo las otras dos por terminar, y esta quizas me lleva un cierto tiempo que podria utilizar en seguir las otras, asi que, podria dejarla hasta completar las otras...
PD2: Vaya que fue largo el "Post-data" 1 ¿No?
PD3: Gente, si les parece que merezco continuar aqui, por favor, ayudenme con mi reputación. Quizas por errores que he cometido, o por razones que todavia no puedo comprender (cometi unos errores cuando recien comenzaba a postear aqui, y ahora me seguiran hasta el final...), tengo una reputación negativa. Y en caso de que se produzca una sanción, podria llegar a ser banneado de aqui, produciendo así que no pueda postear más. No pido reputación no merecida. Sino que, si mis historias les parece lo "Suficientemente buenas" como para continuar posteandolas, me harían un gran favor al darme un poco de reputación, por lo menos, para no estar en falta. Desde ya, agradezco a todo aquel que lea, y si estoy incumpliendo alguna regla, por favor notifiquenmelo, asi lo arreglo.
Gracias
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Última edición por Zanzoltan; 14-Feb-2012 a las 05:51
Los siguientes 2 usuarios agradecieron a Zanzoltan este mensaje:
Respuesta: Mini-historia Original: "Observando el Cielo"
Buenas tardes,
Por dios ,¿hace falta que la gente te lo diga para que sigas? tienes un gran Talento escribiendo y esta historia me ha dejado mas tocado que HarryPotter, síguela, quiero saber como acaba,
Hazlo por díos!
Un saludo, escritor.
__________________ Steve aoki
Los siguientes usuarios agradecieron a Mr Avery este mensaje:
Respuesta: Mini-historia Original: "Observando el Cielo"
Pues... Si así empieza la historia: Abusas de tus personajes al querer mostrarlos como humildes, simples, sencillos... Simplemente demasiado. También llegué a pensar que el personaje se llamaba "Uno", repites tanto esa palabra que así lo parece.
Además la lectura es demasiado reiterativa. "La aldea pequeña que es más bien colonia donde habitan pocas personas por ser un pueblo chico" es la idea que me recrea la descripción del lugar.
La historia va agradable hasta el momento, aunque espero que no resulte con que luego el protagonista tiene una revelación y de ser un don nadie pasa a ser el ¡oh, Gran Salvador del Mundo! Ese argumento está, desde hace muchos años, demasiado gastado. Hace falta mucho mucho talento para utilizarlo y que luzca.
No diré sobre los errores ortográficos y gramaticales porque son varios. Baste con decir que es necesario que te leas, que te olvides de ser autor de esa historia y la leas. En algunos párrafos abusas de los signos de puntuación y en otros parecen limosnas... Las mayúsculas entre signos de puntuación también son un error y bastante horrible.
La línea de historia, repito, es buena; se desluce con la forma de relatarla.
Respuesta: Mini-historia Original: "Observando el Cielo"
Bueno, como pueden leer, he agregado la tercer "Nube". En todo caso, ya casi llega el final. Recuerden que es una mini-historia. Y por lo tanto, no pensaba hacerlo de muchos capítulos. No obstante, espero que lo disfruten como yo lo hice al escribirlo. Espero que esten cuando llegue al final de la historia. El proximo capitulo ya lo tengo pensado, solo me falta escribirlo....
En todo caso, como siempre, agradezco a todo el que se pase. Y nos vemos pronto...Suerte .
PD: Esta semana se viene el nuevo capítulo tambien de "El Destino Eterno". Aviso para que lo vayan sabiendo....
PD2: ¿Son BRONNYS de verdad? Picoteén mi firma, y miren quien lo es tambien....
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Última edición por Zanzoltan; 30-Oct-2011 a las 21:21
Respuesta: Mini-historia Original: "Observando el Cielo"
Al principio pensé k no me gustaría tanto, pareciera una historia cliché pero me ha parecido bastante interesante, espero con ansias el final Tengo semanas revisando para ver el proximo capitulo del Destino Eterno xD
Los siguientes usuarios agradecieron a Kyangel este mensaje:
Respuesta: Mini-historia Original: "Observando el Cielo"
Bueno, despues de tantos meses sin escribir nada (fiestas, problemas de salud y demás pesares...), pude terminar esta historia. En todo caso, espero que disfruten del capitulo que escribi hoy. Me senti un poco más inspirado, debido al día que es hoy. En todo caso, tambien les aviso que pude conseguir una notebook a un precio bajo y comenzare a usarla para escribir mis historias. Se me va a hacer mucho más simple así .
Quiero agradecerles a todos por el apoyo y espero verlos pronto en mis otras historias . Suerte y gracias .
PD: Creo que tendría que haber avisado que ese era el final. No me di cuenta de hacerlo. En fin, ese es el fin .
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Última edición por Zanzoltan; 20-Feb-2012 a las 05:59