En días como hoy me doy cuenta de lo frágiles que pueden llegar a ser las personas y lo resistentes que pueden llegar a creerse. Solo hay un paso, sí, un pequeño paso desde la sensación pura de felicidad hasta la mayor tristeza y oscuridad. Todo se puede ir al garete por pequeños detalles que no somos capaces de percibir pero que están ahí y que con el tiempo consiguen hacer un agujero profundo en nuestra persona, no estamos hablando de un agujero que se puede tapar fácilmente, no. Si no de un agujero que dura con el tiempo y que deja cicatriz. Ese tipo de cicatrices que al mínimo roce sientes un pequeño escozor que te incomoda. Si, esa es la palabra "incomodo", porque todo te molesta y al mismo tiempo no lo hace. Porque un día lloro y otro sonrió por el no llorar. Porque todo es tan real e irreal al mismo tiempo.
Paranoia existencial.