Ahora es cuando me pregunto si tan solo es una percepción a escala reducida de mi vista que me vuelve a jugar una mala pasada, o que mi sentido de agudeza se está incrementando hasta tal punto que se altera con la mínima señal de cambio.
Antes eras un ángel, ahora, sinceramente creo que te han cambiado las alas blancas por unas de color rojizo, y que dónde antes reinaba la bondad, en su puesto lo hace el engaño. Dónde había aureolas ahora hay cuernos y dónde había un atisbo de ti... Ya no queda nada.
A veces me gustaría pensar que esto es mentira, que no has cambiado y que sigues siendo la misma niña que con una sonrisa se daba por satisfecha. Que con los polvos de campanilla y se sentía volar y cuya alma rebosaba inocencia por encontrar a su Peter-Pan.
No sé si es a causa de que el tiempo pasa, de que la mente va asimilando y adquiriendo conocimientos antes ocultos o desconocidos hasta la fecha, o que simplemente hay sucesos inevitables e irreversibles, que por mucha voluntad que se aplique en ellos para intentar cambiar, es imposible.
Te reafirmas en decir que eres feliz, pues bien yo lo veo separado en dos opciones: O bien es verdad, porque has encontrado a la persona que fuiste tiempo atrás, de corazón rasgado y de acciones realizadas mediante impulsos que acaban mal, o por el contrario que es una felicidad paralela a la que buscas realmente y prefieres esconderte en un recóndito sentimiento para hacerte creer a ti misma que si, estás mejor que nunca.
Pero para unos ojos que se han posado en ti las últimas décimas de segundo, no caerá esa breva.
Así que puedes seguir bebiendo del agua caudalosa que corre por ese río de falsa realidad que has ido forjando, o puedes perderte entre la tela cuyo bordado muestra cada segundo de tu vida hasta ahora.
Que puedo decirte más que, si te ofrezco mi mano, la sueltas con un despotismo que no te pertenece. Así que no me queda otra que mover los 5 dedos de la mano de derecha a izquierda y que los labios digan algo que el corazón no quiere pero sabe que debe mandar, esa palabra de 5 letras que le estás obligando a expulsar
prácticamente. Enteramente tuya, dueña de los pensamientos que circulan por tu mente, eres tú.