- “No creas que no comprendo tu sentir, alguna vez fui víctima también de esa clase de cegadoras emociones. Ese sentimiento de cercanía, de calidez, que envuelve tu ser y te da una sensación general de paz, también me he visto descansar en sus brazos. Pero claro, eso fue tiempo atrás, y dudo que vuelva a suceder. Verás, si es que uno quiere obtener algo, con frecuencia debe de perder algo de igual valor. Para mí, como para la mayoría de seres humanos, esas sensaciones eran de fundamental importancia en mi vida, pero me vi forzado a sacrificarlas para concentrarme en mi lucha por la perfección física y psíquica. Así funciona el universo, así funciona la vida. Y la verdad es que hasta ahora me encuentro bastante satisfecho con mi trueque.”
- “¿Me estas diciendo que renunciaste al amor, a la felicidad, por una fútil búsqueda de una “perfección” mal concebida?”
- “La perfección antes que la felicidad. La felicidad es vana, efímera, fugaz. La felicidad, joven amigo, es un sin sentido, un sentimiento egoísta que se basa en la realización de metas personales para lograr así la liberación de endorfinas con el objeto de obtener un momentáneo sentimiento de placer inmediato. La felicidad no vale nada. La “perfección mal concebida”, tal como has tenido la osadía de llamarla, que yo persigo, es mucho más profunda y de una importancia mucho más trascendental. El conocimiento, elemento vital para el entendimiento de nuestra situación humana, es lo que yo persigo, pero no creas que mi objetivo es meramente el saber, por supuesto que no, eso sería un acto mucho más egoísta que tu búsqueda por la felicidad, lo más importante viene luego de que logre reunir todo el conocimiento que anhelo. Y en este preciso momento es cuando entra a talar mi búsqueda por la perfección física. Con el conocimiento suficiente como para saber precisamente lo que se debe cambiar de este mundo decadente, y con las aptitudes físicas como para lograr estos cambios, puedo tirar abajo este mundo de podredumbre y mediocridad para alzar de sus cenizas, cual ave fénix, una utopía.”
- “No digo que tus intenciones no sean buenas…”
- “Y es que lo son, lo único que busco es el florecimiento de la especie humana, solamente que los demás no parecen comprender. La sociedad establecida se asusta aún más con la idea de un cambio, por mínimo que sea, que lo que un niño se asusta con la existencia de Lucifer.”
- “…Pero no estoy seguro que los medios sean los correctos. Es decir, todos lo experimentos que has llevado a cabo estos últimos años, la fría y despiadada petición por la que has venido, tu intención de “tirar abajo este mundo de podredumbre y mediocridad”. Temo decirte, maestro, que estas perdiendo tu humanidad en búsqueda de una perfección que bien podría ser imposible de encontrar.”
- “No es imposible si sabes donde buscar”.
- “¿En serio? Maestro, me decepcionas, a tu edad y con tus conocimientos deberías saber ya que el saber es infinito. Es decir, si bien conoces gran parte de la historia de la humanidad, el tiempo seguirá pasando, y la historia seguirá siendo escrita. Si bien albergas en tu conciencia gran cantidad de información acerca de las ciencias naturales, existen elementos de la naturaleza aún no estudiados por las ciencias. Si bien tu memoria guarda registro de una parte importante de todo el conocimiento humano, te debo recordar que la humanidad no es más que una pequeña especie con un cerebro medianamente desarrollado y pulgares oponibles que habita en uno de los millones de sistemas solares que alberga la Vía Láctea, la cual no es más que una de infinitas galaxias que existen en nuestro universo. Y, si tomamos en cuenta las teorías físicas de los universos múltiples, nuestro universo no es más que uno de infinitos universos que flotan sin destino en el espacio incomprensible que llamamos multiverso.”
- “Joven amigo, me decepciona profundamente que me tomes por un mero ignorante luego de tantos esfuerzos que he hecho a través de los años para expandir mis fronteras intelectuales. Por supuesto que conozco mis limitaciones, quiéralo o no, soy un defectuoso ser humano que presenta las obvias limitantes de la especie, como bien lo son emociones, mortalidad, memoria restringida, pensamiento encasillado, fragilidad física, entre muchas otras. Más, a diferencia tuya, yo hago todo lo posible por tratar de superarlas. Las emociones rondan en mi ser como vagas sombras de los frenéticos espíritus que una vez fueron. En cuanto a la mortalidad, estoy cada vez más cerca de encontrarle una cura. Y sí, soy consciente de lo infinito que es el saber, por eso trato de seleccionar el conocimiento que mayor relación guarda con la creación de un mundo nuevo y mejor, pero me es sumamente difícil ignorar el conocimiento justamente debido a mi búsqueda de una nueva utopía intelectual. Si quiero crear un mundo nuevo, debo asegurarme de no cometer errores que lo puedan llevar a parecerse a esta inmundicia a la que llamamos “sociedad”, por lo que necesito la mayor cantidad de información de todo tema posible. ¡Pero que hábil resultaste, joven amigo mío, para eludir un tema de conversación que no te agrada! Si mal no recuerdo, yo te había pedido venir para pedirte un favor al que simplemente no podía permitir te negases…”
- “Y aún así, si mal no recuerdo, me negué, porque lo que me pides es simplemente inhumano, aunque soy consciente de que ese término ya no significa mucho para ti. ¿Qué crees que eres, un Dios? Es decir, ahora estas hablando de la muerte como si fuera un mal, una enfermedad… ¿Qué demonios se te ha metido en la cabeza? La muerte es parte fundamental de la naturaleza, todo lo físico debe de tener un “inicio” y un “fin”, porque la materia es activa, siempre debe de estar en constante transformación. ¿Te has vuelto tan arrogante, tan ciego de ver desafiantemente a la luz del conocimiento, que planeas desafiar las leyes de la propia Naturaleza? Es decir, comprendo tu sentido de autosuperación y tu anhelo por encontrar un bien común para la sociedad humana, pero la sociedad que buscas simplemente no es humana. El ser humano es perfecto, sí, me oíste bien, perfecto, ¿y sabes por qué es perfecto? Es perfecto por sus imperfecciones. Porque si el ser humano fuera “perfecto” según tu sentido de perfección, se convertiría en una simple máquina controlada por las falsas cuerdas de una moral retorcida por un conocimiento mal interpretado. Perdería su alma, su esencia, su libertad, lo que hace que este viaje valga la pena. Simplemente ya no sería humano.”
- “Sería una sociedad inhumana en el buen sentido del término. Pero aún así debo insistir, tu sabes que su sacrificio ayudaría en gran medida a mis investigaciones, ayudaría en el proceso de la creación de un mundo perfecto.”
- “El mundo que buscas no es perfecto.”
- “Bueno, ¿que puedo hacer, joven amigo, si no crees en mi concepto de perfección? Pero, aún así, debo recordarte que su sacrificio no solamente serviría para mi causa, sino que sería de monumental ayuda para el desarrollo de una cura para una mortífera enfermedad que en los últimos años ha estado cobrando vidas humanas por millares. La cual, según entiendo, tu padeces, ¿Cuál era, de nuevo, su nombre?”
- “….Cáncer.”
- “Si, estoy seguro que no te queda mucho tiempo de vida gracias a ese cáncer pulmonar, ¿verdad? A lo mejor es esa la razón por la que has tomado una visión tan conformista de la vida.”
- “…Aún así, no comprendo por qué…. No comprendo por qué me pides a mí que le haga esto… ¿Por qué no se lo pides a ella?”
- “Porque frente a la visión de la muerte hasta el alma más valiente se esconde y chilla como un puerco”
- “…Entonces, ¿por qué no le pides a uno de tus fanáticos súbditos que hagan el trabajo sucio?…”
- “Imposible, la muerte se debe dar en una situación en la que el sujeto se encuentre calmado y confiado para no afectar el tejido nervioso.”
- “… ¿Por qué no esperas una muerte natural, entonces?”
- “Me tienes que estar bromeando. Justamente estamos hablando de que tu amiga es
prácticamente inmune a las enfermedades más letales conocidas por el ser humano, ¿y me pides que espere a que muera naturalmente? Además, para el momento de su muerte bien podría ser ya demasiado tarde para salvar a esta sociedad pútrida de si misma. ¿¡Quién sabe las idioteces que podría protagonizar la especie humana en 100 años!? Por si eso fuera poco, para ese entonces sus tejidos bien podrían haberse debilitado y resultar totalmente inútiles para la investigación. Es decir, su ADN es remarcablemente admirable, pero hasta ahora nadie ha logrado desafiar el paso del tiempo. Y yo planeo ser el primero.”
- “…100 años…”
- “Es el lapso mínimo de vida que estimo entre hoy y el día de su muerte.”
- “… Ella tiene 35 años…”
- “Ya ves que tu amiga es especial.”
Un silencio sepulcral invadió la habitación. El aprendiz fulminó con una flamígera mirada al orgulloso maestro, quien no hizo más que soltar una estruendosa carcajada. El joven se levantó de la polvorienta silla en la que se encontraba sentado y, con una clara expresión de asco y odio reprimido, se dirigió solemnemente hacia la rechinante puerta, saliendo presuroso del despacho del profesor. Una turbia sonrisa se dibujó en el rostro del anciano, quien, apoyando sus codos en el viejo pupitre de madera de roble, sólo atinó a susurrar: “Ya volverá”.