Se despertó como otro día más, otro aburrido día con los mismos acontecimientos de siempre. Su madre ya se había marchado a trabajar y él no tardaría mucho en irse al colegio. Otro día más…
- ¿Jean? ¡Jean! – La voz del profesor resonaba en su cabeza – Te tengo dicho que no te duermas en clase. Estate atento a la lección, haz el favor.
Por fin llegó el mediodía y terminaron las clases. Junto a sus amigos, Jean salió del colegio y se dirigió a su casa donde, un día más, no le esperaba su madre. Aun estaba trabajando, pasaba el día trabajando, limpiando casas. No eran los mejores tiempos de la familia, esos terminaron cuando murió su padre, cinco años atrás, en un accidente de tráfico. Los tres volvían a casa por la noche cuando un coche pasó a toda velocidad cuando ellos cruzaban, arrollando a su padre y terminando con su vida. Sobre la mesa del comedor, Jean distinguió una nota de su madre.
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Tienes la comida en el horno
Pórtate bien
Mamá
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No era la primera vez que su madre le dejaba una nota como esta. Casi todos los días lo hacia. Parecía que creyera que iba a olvidarse de comer. Sacó la comida del horno y comió lentamente.
Sonó el teléfono. De un brinco, Jean se levanto y lo cogió.
- Oye. Vamos a jugar a futbol al parque. ¿Vienes?
-¿Yo? Es que…
-No tienes nada mejor que hacer ¿verdad? Venga, vente y juega un rato. Después si quieres vuelves a casa.
-Bueno… Está bien. Ahora voy.
Colgó y se dirigió a su cuarto con resignación. Se cambió de ropa y se dirigió al parque.
Llegó al parque arrastrando los pies. Hubiera preferido quedarse en casa pero también es agradable estar al aire libre de vez en cuando. El futbol no era su deporte favorito. Ni siquiera le gustaba ni jugaba bien. Si le habían invitado seria seguramente porque otro no podía o no quería ir. Como de costumbre él fue el elegido para ponerse de portero. Al menos así estaría tranquilo, sabía que su equipo no era de los que dejaban que el enemigo pasara de medio campo. Y así fue. Al cabo de diez minutos él aun no había movido un dedo. Se había quedado apoyado en el palo, esperando que el otro equipo intentara llegar allí. Por lo menos así no le echarían la culpa si después perdían. Absorto en sus pensamientos, despertó en darse cuenta que el balón volaba por el aire, dirigiéndose a él. Por suerte, iba demasiado alto. Tras golpear un palo, rebotó hacia arriba y salió del parque. Cayó al terreno de al lado, separado del parque por una valla metálica. Por decisión unánime, y como ya era de esperar, Jean fue el elegido para ir a buscarlo y recuperarlo. Salió del parque y se metió en aquel terreno. Las malas hierbas que habían crecido a lo largo de los años le llegaban por las rodillas, y su densidad era tal que no podía ver sus propios pies. Tras unos breves momentos buscando por la zona por donde creía haber visto caer el balón, lo distinguió a varios metros de él. Echó a correr hacia él con la mala suerte de tropezar con algo, cayendo al suelo y llenándose todo de magulladuras. Miró a sus pies, buscando la causa de su caída, y encontrando en el lugar una piedra relativamente grande. Tras observarla con atención, se dio cuenta de que estaba como partida por la mitad, la base sobre la que se apoyaba era completamente lisa, como si hubiera sido pulida. Aun se sorprendió más de ver en el centro de esta, incrustada, una piedra preciosa, perfectamente tallada, de un color verde apagado. Sosteniendo la piedra en una mano, intentó arrancarla, pensando que la podría vender por un buen pellizco, así podrían vivir un poco mejor durante una temporada. Sus intentos fueron en vano, aunque no dejó de intentarlo hasta ver grabada en la piedra una casi ilegible inscripción.
-Liber… ar… ¡Liberar! Pone “liberar”. “liberar esencia”. Hay otra palabra pero es muy extraña. Parece que ponga… ¿“naisha”? Liberar esencia naisha…
Nada más terminar de pronunciar la última palabra una luz verde procedente de la extraña piedra envolvió al joven, haciéndolo sentir incómodo y terminando por hacerle perder el sentido.
Se despertó mareado. Lo último que recordaba era el partido de futbol. No… había algo más. ¡La piedra! Había encontrado aquella extraña piedra y después… había leído lo que había grabado en ella. Pero… un momento. ¿Dónde se encontraba? Miró a su alrededor. Aquello no era el parque. Mirara donde mirara solo encontraba una pradera sin fin. Hasta donde su vista alcanzaba, el suelo estaba tapizado con un manto de hierba. Había también árboles, aunque bastante pocos. Apenas podía ver una docena de ellos, quizás más, en su rango visual. Sin duda alguna aquello no era el parque ni el terreno de al lado. Era como si hubiera viajado a otro mundo pero… eso era imposible. Tras un momento de indecisión, terminó por echar a andar en ninguna dirección. Quizás su destino fuese favorable.
Spoiler para 2 Duelo ~ Confusión:
Casi una hora. Llevaba casi una hora caminando sin ver ningún rastro de otra persona, ni siquiera de animales. Ya había perdido toda esperanza de encontrar a alguien. Al fin, sus pies, doloridos a causa de la caminata, dejaron de mantener su cuerpo, que cayó de rodillas al suelo. Finalmente, frente al cansancio y la desesperación, se dejó caer boca abajo sobre el suelo. El olor de la hierba inundó su olfato, mientras solo el sonido del ligero viento rompía el completo silencio. De repente un choque metálico. Y otro. Éstos eran cada vez más frecuentes hasta mantener un ritmo más o menos constante. Choque tras choque, resonaban huecamente en la mente de Jean, absorta en su propia desgracia. Agrupando sus fuerzas por quizás última vez, se levantó torpemente y ando hacia el lugar de donde creía que procedía aquel sonido. Tras subir una pequeña colina pudo distinguir a dos personas a lo lejos. Lleno ahora de esperanza, recuperó sus fuerzas y echó a correr hacia ellos, buscando explicaciones de su situación y de aquel extraño lugar. Cuando hubo recorrido la mitad de la distancia distinguió perfectamente a las dos personas y lo que estaban haciendo. Ambos estaban luchando fieramente. A su izquierda, una chica rubia blandía una enorme hacha, que seria seguramente tan alta como él y pesaría casi lo mismo que la chica. Su pelo ondeaba al viento con cada golpe que asestaba a su adversario, un alto chico pelirrojo que esquivaba todos y cada uno de los ataques con los que la chica lo amenazaba, intentando acercarse a ella armado con dos dagas, una en cada mano. Con cada paso que ella daba, él debía retroceder si no quería ser partido por la mitad, mientras a la vez intentaba rodearla, incluso saltando, aunque sus intentos se vieron una y otra vez fallidos. Finalmente, en un despiste del ágil joven, un certero hachazo le arrebató una de sus dagas y, por poco, no le ocurre lo mismo a su mano. En un último intento desesperado por conseguir la victoria el chico se abalanzó imprudentemente hacia el hacha, intentado detener su balanceo, aunque no le fue posible y acabó lanzado por los aires a varios metros del lugar. Lentamente se acercó la chica, apoyándose en el largo mango de su arma, hasta llegar frente a él. En vez de rematarlo, como extrañamente esperaba Jean, se agachó y le agarró el brazo, ayudándole a ponerse en pie. Una vez quietos, Jean pudo apreciar su vestimenta, idéntica, más parecido a una armadura que a ropa normal. Sus trajes eran completamente blancos, excepto algunas protecciones metálicas en los hombros, los brazos, la cintura y las piernas, además de las botas. En su pecho había un emblema, un círculo, con una cruz inscrito en él. Hablaban entre ellos sin haber sentido aun la presencia que los observaba atónito, sin poder siquiera moverse. Había encontrado al fin a alguien pero… ¿seria seguro acercarse a ellos después de la fiera batalla que habían sostenido? Se pusieron a mirar el suelo, como buscando algo cuando la chica giró la cabeza y lo vio. Echó a andar hacía Jean que seguía clavado en el suelo, por mucho que su deseo era salir corriendo. El chico, que al parecer había preguntado algo, al no recibir respuesta alguna levantó la cabeza y miró fijamente a Jean. Frente a él, aquella joven permanecía inmóvil, mirándole a los ojos, hurgando a su parecer en la mismísima alma cuando, de pronto, para sorpresa de todos, se arrodilló mirando el suelo. Se volvió a levantar, se giró y volvió con su compañero y le lanzó la daga que había perdido durante el combate. Se acercó a él susurrándole algo. Se volvieron a separar.
- ¡Oye amigo! –dijo el joven– Rose quiere saber si acabas de llegar.
Jean asintió tímidamente pero, en oír la pregunta, la chica le propinó un tremendo codazo en el estómago y se giró.
-Puedes venir con nosotros si quieres, -dijo la joven- volvemos a Gerzan.
-Gerzan…
-Pareces estúpida, Rose. ¿Cómo quieres que sepa algo de Gerzan si acaba de llegar?
La actitud burlona del chico le hizo recibir otro golpe igual al anterior, con lo que cayó al suelo gimiendo algo.
-Gerzan es la capital de aquí, de Naisha. Habíamos venido buscando un poco de tranquilidad y al final tendremos que hacer una vez más de niñeras.
-Pero… un momento. ¿Qué es todo esto? ¿Dónde estamos?
-Creí que ya lo habías pillado, chaval. Esto es Naisha, tierra de esencias.
El chico volvió a levantarse adolorido.
-Si quieres información buena no le preguntes a Rose, no tiene suficiente paciencia para hacer ni siquiera las explicaciones más sencillas –la chica parecía pensar si valía la pena volver a golpearle–. Como todos nosotros tú debiste liberar la esencia de este mundo. ¿Encontraste una gema verde con una inscripción?
-Sí, bueno… Leí la inscripción y cuando desperté ya estaba aquí.
-Lo mismo nos ha pasado a todos nosotros –dijo la chica, ahora más calmada–.
-¿A todos?
-¿Acaso crees que solo estamos nosotros aquí? Te acabo de decir que nos dirigíamos a una ciudad, ¿acaso no lo recuerdas?
-S… si, pero…
-Deja en paz al chico, Rose, cuando tú llegaste tampoco estabas muy tranquila. Creo recordar que te pusiste a llorar cuando te encontré. Un momento, será mejor que guarde esto y me ponga cómodo para las explicaciones.
El joven recogió sus dos dagas, tiradas en el suelo y las acercó a la piedra que llevaba incrustada en el dorso de su guante izquierdo, igual a la que había en la piedra con la inscripción, solo que más pequeña. Cuando estuvieron cerca de ella desaparecieron dejando atrás una tenue luz. Jean miró con asombró aquella piedra que había hecho desaparecer las dagas. Puso después su mano derecha sobre el cristal y, al igual que con las dagas su armadura completa desapareció. Cuando se desvaneció la luz pudo ver que ahora su ropa era de andar por la calle, unos vaqueros y una camiseta, extrañamente normales.
-Tu también podrías ponerte cómoda Rose.
-Déjame en paz, ya estoy cómoda.
-¿Qué ha… pasado con tus cosas?
-Bueno, esta es una zona pasiva, así que no tendré que luchar. Y como no necesitaré la armadura pues me la he quitado.
-Pero han… desaparecido.
-¿Desaparecido? No, que va. Están dentro del cristal.
¿Dentro del cristal? Si no estuviera en un lugar desconocido por pronunciar unas palabras ni hubiera visto desaparecer dos dagas y una armadura nunca hubiera creído aquella explicación.
Spoiler para 3 Respuestas ~ Esencia:
-Pero… ¡Eso es imposible! –gritó Jean indignado– Es imposible que aquella armadura quepa dentro de ese minúsculo cristal. Además... ¿Cómo ibas a meterlo todo dentro de un cristal?
Por el rostro de Jean resbalaban lágrimas de nerviosismo y confusión. Acababa de aparecer en un campo desconocido y visto luchar a muerte a dos chicos apenas mayores que él. Y ahora aquel extraño cristal. Todos los pensamientos se arremolinaban en su mente. Cayó de rodillas al suelo y echó a llorar.
-Tranquilízate, te lo explicaré. Pero antes estaría bien que nos dijeras tu nombre.
-Yo… –se secó las lágrimas de la cara– Me llamo Jean.
-Eso está mejor. Yo soy Clar y ella Rose. Ambos somos GateMasters, solo que ella es de tercer grado y yo de primero.
-¿GateMasters?
-De momento olvida eso y centrémonos en las explicaciones. Si te preguntas donde estamos, esto se llama Naisha. Considéralo otro mundo, diferente al nuestro, solo que bastante más pequeño.
-Naisha… Antes Rose la llamó tierra de… esencias.
-Sí, bueno. Las esencias… De momento bastará con que te diga que la esencia es como el polvo. Está por todo el mundo, por el aire mismo. Pero también por la tierra y el agua. Aunque a lo que de verdad llamamos esencia es a esto.
Clar posó otra vez la mano derecha sobre el cristal como la vez anterior y, murmurando algo. Rose, que hasta el momento había permanecido alejada de la conversación, se giró un poco y miró de reojo a su compañero. Tras un breve destello aparecieron en sus manos las dos dagas que habían aparecido antes, y desaparecieron al cabo de un instante.
-Esto es lo que llamamos esencias.
-Deja de hacerte el chulo –dijo Rose–. Lo mismo hiciste cuando me encontraste a mí.
-Si, bueno. Será mejor seguir con la explicación. Este cristal es el que hace posible que las dagas aparezcan y desaparezcan.
-Entonces… ¿es verdad que estaban ahí dentro?
-En cierto modo sí, pero… es difícil de explicar. Lo que está dentro del cristal son los datos de las dagas. El cristal lo que hace es leerlos y… bueno… hacer que aparezcan.
-Clar, haz el favor de explicárselo bien –dijo Rose regañándolo–. Así lo único que harás será confundirlo más. El cristal almacena los datos de las armas y protecciones que has guardado. Cuando liberas una esencia, el cristal lee su información y agrupa la esencia a su alrededor para materializarla. Después, el cristal descompone la esencia y la devuelve a su estado original. ¿No podías explicárselo bien desde el primer momento?
-Ya sabes que no soy bueno explicando cosas.
-Sí, lo sé –dijo con resignación–.
-Bueno, ¿lo has comprendido?
-S… sí, creo que sí.
-Bueno, entonces será mejor que vayamos a la ciudad –declaró Clar, posando su mano sobre el cristal otra vez y lo acercó a su boca, susurrando–. Mándanos una puerta a Gerzan.
Spoiler para 4 Teletransporte ~ La ciudad de cristal:
-Mándanos una puerta a Genzan – declaró Clar.
Pocos segundos después, transcurridos en un increíblemente incómodo silencio, pocos pasos enfrente de ellos, en el suelo comenzó a aparecer un símbolo formado por haces de una luz ligeramente azulada que poco a poco fue tomando la forma del emblema que ambos jóvenes llevaban en el pecho.
Ante la atónita mirada de Jean, Clar avanzó varios pasos hacia la luz hasta situarse en el centro de esta. Una explosión de luz cegó al incrédulo chico que, al volver a abrir los ojos, descubrió que se encontraba solo con Rose. Giró su cabeza para verla. La joven estaba quieta, mirando fijamente el círculo por el que había desaparecido su compañero cuando por sorpresa agarró a Jean del brazo y le dio un tirón dirigiéndose hacia el círculo.
-¿Dónde vamos? ¿Qué es ese círculo?
-Vamos a Genzan, ¿no lo has oído? – contestó sin siquiera mirarlo – Y ese círculo es un portal.
-Pero… ¿un portal?
-Cierra los ojos – le ordenó al mismo tiempo que se adentraban en el centro del símbolo.
El frio recorrió su cuerpo al mismo tiempo que sus ojos sufrían aquella luz. Un escalofrió por la espalda y perdió el conocimiento.
Se despertó mareado. Le dolía la cabeza y estaba a punto de vomitar. Intentó abrir los ojos pero cada vez que lo intentaba le quemaban. A duras penas se levantó y consiguió poco a poco abrir los ojos. Delante de él estaban Clar y Rose discutiendo.
-Joder Rose. Te lo dije. ¡Te lo dije perfectamente!
-Yo se lo advertí pero no me hizo caso por lo que se ve.
-De momento es él el que no puede ver. Dios mío, conociéndote le debiste empujar o simplemente tirarlo.
-Que no, que yo se lo dije. Tú ya sabes como son los nuevos.
Ambos giraron la cabeza y vieron a Jean intentando acercarse, caminando torpemente. Al parecer estaban en una especie de pequeño monte. Apenas tenia arboles y la hierba parecía muy pisada.
-¿Dónde estamos?
Rose se giró y se le puso enfrente. Lo cogió por los hombros y lo giró sobre su eje, dándole la vuelta.
-Gerzan, chaval. La ciudad de cristal.
En la base del montecito se alzaba una increíble masa de pequeños edificios. Todo parecía extrañamente antiguo, hecho de piedra. Parecía la típica ciudad medieval que tanto había visto en películas.
-Pero… ¿la ciudad de cristal? Si es todo de piedra…
-Parece que aún estás cegado Jean. – dijo Clar – ¿No hay nada que te parezca raro?
-Estoy aquí por tocar una piedra y casi me quedo ciego por pisar un símbolo. ¿Qué más quieres que me parezca raro?
-Tú mira la ciudad.
Siguió mirando la ciudad. Dentro de la rareza de aquel sitio la ciudad era completamente normal. Los edificios parecían de no más de tres alturas. Pasó su mirada por toda la ciudad pero, al mirar la zona central, se sintió cegado por un haz de luz. Miró más fijamente aquel lugar.
-Dios mío –exclamó sin poder cerrar la boca –.
En el centro de la ciudad se erguía una impresionante columna transparente que reflejaba el sol y lo cegaba. Aquel rascacielos debía tener como veinte pisos de altura y contrastaba extrañamente con el resto de la ciudad. Con razón no lo había visto antes. Si no mirabas fijamente aquel punto era casi imposible distinguir el edificio del cielo.
Rose se había sentado en el suelo, parecía que también se había mareado.
-¿Ya lo has visto – preguntó Clar –?
-¿Qué es aquello?
-Aquello es, por llamarlo de alguna manera, el centro de la nación.
-¿Estamos en una nación?
-Te dijimos que íbamos a la capital. Tendrá que ser la capital de algo.
-Supongo…
-Bueno vamos. ¿Estas bien Rose?
-Odio los malditos portales – dijo sin levantar la cabeza –.
-Y sin embargo eres GateMaster.
-Cállate, eso fue por tu culpa.
Clar esbozó una sonrisa dulce y cogió el brazo de Rose, ayudándola a levantarse. Jean dudaba si preguntar lo que hacia rato le rondaba por la cabeza, temiendo alguna reacción violenta por aquellos chicos, tan extraños como impredecibles. Finalmente decidió hacerlo.
-¿Puedo preguntaros algo?
-¿Algo de que? – musitó Rose aún mareada, apoyada en el hombro de Clar –.
-Pues… a veces tratas a Clar como si fuese tu jefe o algo así y otras como si fuera un crío, pero en el combate ganaste tú. Además, antes dijisteis que tú tenías tercer grado y él primero.
-Es fácil, – intervino Clar – en teoría soy su superior. Cuando uno se convierte en GateMaster entra como cuarto grado y va subiendo hasta el primero.
-Pero… Rose te ganó. Por un momento creí que iba a matarte.
-No me ganó. Ella lo sabe. Habiamos ido allí para estar un rato tranquilos y entrenar. Si hubiera luchado con ella no hubiera tenido tanta suerte.
Rose, que seguía apoyada sobre Clar, agachó la cabeza. A Jean le pareció ver por un momento, como una lágrima resbalaba por su mejilla.
Hubo un larguísimo silencio.
-Bueno, – dijo Clar rompiendo la incomodidad – podríamos ir yendo hacia la ciudad.
Sin mediar palabra Rose se separó de Clar, cogió el hacha que yacía en el suelo y acercó su mano al cristal. Tras el destello, tanto el hacha como su armadura habían desaparecido. Jean se quedó callado mirándola con signos de sorpresa. La chica que ahora llevaba unos pantalones vaqueros y una camiseta de tirantes parecía tan débil e indefensa, tan pequeña, que no podía creer que era aquella amazona que había luchado con un hacha casi tan grande como ella con aquellos movimientos expertos. El pelo rubio le resbalaba por los hombros y la espalda mientras se dirigía sin mediar palabra caminando lentamente hacia la ciudad.
la historia parece buena e interesante, aunque noc bien de que va la trama( y como lo voy a saber si ese es el primer capitulo xD), por eso ya espero el segundo capitulo
Clásico el hecho del chico despitado y solitario al que, de la nada, le suceden cosas increíbles. Me gusta como vas dando a conocer la historia, aunque tienes muchas influencias de historias de ciencia ficción y aventuras épicas.
Me gusta, me hace recordar "Neverending History" (Libro y Filme), sigue adelante...veremos que le depara a Jean al haber liberado la esencia...
muy buena!!! si ocntinua asi la segunda parte realmente vale la pena XD ha habido un momento (desde que llega a casa hasta que lo obligan a ir en busca del balon) wue he recordado mi vida hace unos años........para cuando la segunda?
__________________ no hay nada como la sonrisa de tu musa preferida, mirar las estrellas y una buena cancion de fondo para encontrar la inspiracion
Segundo capítulo añadido Duelo ~ Confusión.
Se empieza a marcar el tipo de historia que será
Perdonad por la espera pero entre examenes de recuperación (suspendidos -3-) y matricula del instituto y eso casi no he tenido tiempo de escribir.
Me habia dado cuenta también que habia puesto "i" en lugar de "y" un par de veces (en catalán, la conjunción "y" se escribe como "i"). Ya está reemplazado.
El siguiente capítulo, 3 Respuestas ~ La ciudad de cristal, quizas lo tenga acabado esta noche pero lo postearé de todos modos mañana.
Gracias por el apoyo
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Última edición por Xavi91; 08-Sep-2008 a las 17:28
esta muy buena la segunda parte, aparecen dos personajes nuevos y al parecer no son ellos tres los unicos
que llegaron a ese lugar de la misma forma...que sera esa piedra??
Tercera parte subida. PDF actualizado.
Por razones argumentales me he visto obligado a cambiar el titulo. Ademas solo ocupa la mitad de lo que ocupan los 2 primeros. De todos modos, seguid comentando.
esta interesante eso de lo de esencia y el crystal de como hace que los datos que esten guardados en
el tomen forman tomando de la esencia que se encuentra alrededor
Gracias a todos aquellos que apoyan el proyecto.
Essence estuvo una temporada paralizado para hacer una reargumentación intensiva.
Lo releí y me di cuenta que la narración se pegaba demasiando, peligrosamente, al transcurso que hubiera tenido el RPG para el que fue pensado en un primer momento.
En primer lugar pensé en borrarlo todo y volver a comenzar a escribirlo de nuevo dándole más profundidad, pero era algo que ya se habia leido y no podia cambiarlo. Además era solo la introducción y de todos modos no hubiera cambiado mucho la narración.
De modo que el proyecto Essence vuelve a estar activo y se publicará más o menos semanalmente, con pequeños cambios en el escrito y dándole más importancia y personalidad a los personajes para hacerlos así más... tridimensionales.
Sin nada más que decir os dejo con el 4º capítulo: Teletransporte ~ La ciudad de cristal